La miseria desafía toda suerte de progresos y esquiva las mejores voluntades. En la América -los Estados Unidos- de Barack Hussein Obama, el sueño de una seguridad social plural, universal, y de las acciones políticas encaminadas a paliar el sufrimiento de los más pobres no logran avanzar más allá de su enunciado. En el 2010, al norte de Manhattan, Nueva York, se reproducen escenas que en pleno siglo XXI uno sólo imaginaría en remotas áreas de África, ajenas a toda suerte de desarrollo y sin ningún atisbo de moralidad…