El año pasado, un equipo de científicos anunciaron que Ardi, un fósil pre-humano de 4,4 millones de años, se había desarrollado en un entorno boscoso, idea que resultó revolucionaria porque contradecía teorías anteriores. Sin embargo, según las nuevas conclusiones de otro equipo de científicos, basadas exactamente en los mismos datos, el entorno de los primeros primates bípedos fue mucho más similar a una sabana.
Redacción | 28 de mayo de 2010