El 11 de febrero de 1910 el cielo de Cataluña dejó de ser el patrimonio de dípteros, aves y quirópteros. Nuevos seres de dinosáurica apariencia y de atronador reclamo, las aeronaves, se hicieron señoras del aire para convertirse hoy en parte esencial de nuestra cultura. Cuando se celebra el centenario del primer vuelo a motor de España, Cristòfol Jordà, presidente de la Fundación Parc Aeronàutic de Catalunya, reivindica la parte noble, sensible y también frágil de esos monstruos alados.
Jordi Montaner | 30 de abril de 2010