Algunos productos comerciales de uso común, como cremas solares, pinturas o aparatos electrónicos, incluyen entre sus componentes partículas de tamaño inferior a los 100 nanómetros, o nanopartículas. Es precisamente lo diminuto de estas partículas lo que les confiere propiedades especiales y útiles, pero también obliga al estudio de sus efectos sobre la salud y el medio ambiente. Es lo que persigue el proyecto europeo ENNSATOX, investigar la toxicidad de las nanopartículas en medios acuosos.
Cristina Jiménez | 16 de octubre de 2009