En 1660, una docena de amigos, entre los que estaban Cristopher Wren y Robert Boyle, se juntaron en el Gresham College de Londres para tomar un refresco. Como fruto de esa reunión, tres años más tarde, el informal grupo de colegas recibiría una carta real nombrándolos la “Real Sociedad de Londres” para la mejora del conocimiento de las ciencias naturales. 350 años más tarde, la Royal Society conserva su prestigio académico y social y mantiene una altísima cuota de influencia.
Xavier Pujol Gebellí | 12 de julio de 2010