Desde el inicio de la crisis, los expertos no se han cansado de repetir que la mejor manera de paliar sus efectos y evitar impactos negativos en el futuro es invertir más y mejor en actividades de investigación, desarrollo e innovación. Pese a ello, sólo algunos países han iniciado de forma decisiva esta misión. Alemania, de la mano de pactos internos ampliamente consensuados orientados a incrementar la excelencia en investigación y reformar parcialmente el sistema educativo, es hoy por hoy el mejor ejemplo europeo.
Xavier Pujol Gebellí | 10 DE AGOSTO DE 2010