En la actualidad, gozar de buena salud va más allá de mantener un estilo de vida saludable. Practicar deporte con regularidad, dormir ocho horas diarias, no fumar, beber agua o no comer entre horas, entre otros, forman parte del paquete de consejos habituales que garantiza un bienestar tanto físico como psicológico. Pero todo esto depende, en cierto modo, de uno mismo. ¿Qué pasa cuando un factor no es tan controlable? ¿O es que alguno de nosotros se atrevería a dejar de respirar?