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Un informe de la OCDE evalúa el sistema catalán de investigación e innovación

A pesar de los logros alcanzados durante la última década en materia de políticas de investigación e innovación, a Cataluña aún le queda mucho por hacer. En términos de innovación, la comunidad se sitúa al frente de un país de la OCDE desfavorecido, aunque todavía se encuentra por debajo de la media de este grupo de países. Estas y muchas otras conclusiones se destacan en un informe que la propia OCDE ha elaborado para evaluar el sistema catalán de investigación e innovación y que fue presentado el jueves 3 de junio en la capilla de Santa Àgata de Barcelona.

Clara Cardona | 7 de junio de 2010

La elaboración del informe Review of regional innovation: Catalonia, Spain, da cumplimiento a uno de los compromisos del Pacto Nacional para la Investigación y la Innovación (PNRI), que prevé la evaluación global del sistema con el objetivo de obtener una radiografía de la situación, un año después de su firma. En el marco del PNRI, el Departamento de Innovación, Universidades y Empresa, junto con la antigua Fundación Catalana para la Investigación y la Innovación (hoy Talència), encargaron la elaboración de este documento a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). La información que proporciona el informe de la OCDE permitirá a los responsables políticos no ir dando palos de ciego en la toma de decisiones, tal y como señaló en el acto de presentación Lluís Arola, presidente del Consejo Catalán de Investigación e Innovación: "es a partir de la información correcta que los responsables políticos pueden tomar las decisiones adecuadas por los ciudadanos".

La revisión regional de la investigación y la innovación catalanas es la tercera de este tipo que ha hecho la OCDE y la primera que se realiza en España (la siguiente que está por venir es una revisión del País Vasco). Sus conclusiones permiten situar el sistema catalán de investigación en un contexto internacional. Además, también servirá de punto de referencia para contrastar los avances que realizará Cataluña en el futuro dada la instantánea de la situación actual de dicho sistema. El informe no sólo evalúa, sino que también diagnostica y prescribe, caracteriza los puntos fuertes y débiles de las actuales políticas de innovación, y proporciona recomendaciones para reforzar los primeros y mejorar los segundos.

El informe parte de una caracterización socioeconómica de Cataluña, un territorio de extensión moderada que en tan sólo una década ha pasado de los seis a los siete millones de habitantes debido, principalmente, a la inmigración. Karen Maguire, directora del Departamento de Innovación Regional de la División de Políticas de Desarrollo Regional de la OCDE y una de las responsables del informe, señaló la capacidad de una región como Cataluña para absorber tal crecimiento en tan poco tiempo. Este aumento de la población ha impulsado el crecimiento del producto interior bruto (PIB) en los sectores de los servicios y la producción, pero según el informe, la productividad laboral ha disminuido en términos relativos y absolutos los últimos 15 años, en parte por la composición cambiante de la población activa. Teniendo en cuenta este modelo de crecimiento, la productividad en Cataluña, entendida como el PIB por trabajador, ha disminuido del 115% respecto a la media de la OCDE al 91% entre 1995 y 2005.

Puntos fuertes y débiles del sistema catalán de I+D+i

Dentro de los mencionados puntos fuertes del sistema catalán de investigación e innovación, la revisión destaca el elevado compromiso político hacia la ciencia y la tecnología y la innovación. Maguire dio mucho valor al compromiso que representa el PNRI y destacó la importancia de que la hayan firmado todos los grupos políticos y que, además, sus metas se extiendan a largo plazo. Según Maguire, un pacto de este tipo "normalmente no se ve en las regiones que visitamos". El informe también destaca el fondo considerable de científicos cualificados de que goza Cataluña, la excelencia internacional en algunos sectores, el alto nivel creativo, los aumentos significativos de la inversión en investigación y desarrollo (del 0,9% del PIB en 1996, al 1,61% en 2008), la solidez del sistema catalán de salud pública, o la fuerza de atracción de la comunidad de cara a la inversión extranjera, los científicos de talla internacional o los estudiantes y emprendedores.

Pero así mismo, el informe señala muchos aspectos en los que el sistema de investigación e innovación catalán se tambalea. Quizás lo más destacable corresponde a las carencias recurrentes en la explotación del conocimiento y la transferencia de tecnología. Pero el documento también identifica una insuficiente capacidad de absorción tecnológica de la gran mayoría de las pequeñas y medianas empresas, un grueso importante de empresas derivadas de la investigación (spin offs) que permanecen estancadas, que no crecen, una proliferación excesiva en el número de centros públicos de investigación que genera problemas de masa crítica y de rendimiento, una gobernanza compleja agravada por una falta de prioridades políticas y estratégicas, o una débil cooperación entre los sectores público y privado.

La evaluación también hace una prospectiva de estos puntos fuertes y débiles destacando las oportunidades que ofrece la coyuntura actual, así como las amenazas a tener en cuenta en el contexto de una economía globalizada, como la competencia creciente de las economías emergentes para atraer fondos comunitarios o para atraer talento investigador, innovador o emprendedor. Con toda esta información, los autores del informe han podido elaborar una serie de recomendaciones a llevar a cabo en las políticas de investigación e innovación. Una de ellas, que también fue destacada en el acto de presentación del informe por Joaquim Oliveira, director de la División de Políticas de Desarrollo Regional de la OCDE, consiste en definir claramente las prioridades y establecer una secuencia clara para de cumplir con los 131 compromisos asumidos por el Gobierno en el PNRI, empezando por el Plan de Investigación e Innovación 2010-2013.

Entre otros aspectos, la OCDE recomienda, además, un uso más flexible de los fondos propios de la región dedicados a políticas estratégicas de no bloquear los fondos y las prioridades sólo a través de la red de centros de investigación participados por la Generalitat de Catalunya. También sugiere promover un mayor esfuerzo para llegar a las pequeñas y medianas empresas mediante los centros tecnológicos, programas de clústers y otras herramientas, así como asegurar la utilidad de las evaluaciones de los Planes de Investigación e Innovación, con expectativas realistas y sistemas para la recogida y el seguimiento de indicadores.





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