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Nubes volcánicas, homínidos fósiles y musarañas venenosas

Las nubes de ceniza volcánica representan la imprevisibilidad. Los europeos, a día de hoy, lo tenemos muy presente gracias a los atípicos cambios atmosféricos de los últimos dos meses. Pero los imprevistos provocados por el vulcanismo han afectado a nuestros antepasados desde siempre. También cuando hace casi 2 millones de años, pisaron por primera vez Europa.

3 de junio de 2010


Reconstrucción de la musaraña venenosa
Autor de la reconstrucción: Oscar Sanisidro

Así lo demuestran las capas de ceniza volcánica del yacimiento paleoantropológico de Dmanisi (Georgia). Por aquel entonces, la erupción de un volcán cercano no se traducía en la cancelación de un vuelo, sino en algo más grave: la escasez de alimento en las inmediaciones. Y aunque nos parezca menos evidente en la actualidad, tal y como pasa siempre, estos fenómenos no sólo afectan a los humanos, sino a todos los demás animales de la zona.

Un grupo de paleontólogos ha dado respuesta a cómo se las ingeniaba una musaraña venenosa que vivió en el periodo comprendido entre los cinco millones y 500.000 años atrás, para sobrevivir a las adversidades ambientales. Sus capacidades venenosas fueron descubiertas hace tres años por investigadores de Atapuerca, pero interpretadas como una adaptación a la caza de grandes presas, tal y como ocurre en muchos de los pequeños animales que poseen glándulas de veneno. Gracias a los fósiles de Dmanisi (Georgia) y Almenara-Casablanca (Castellón), se ha demostrado que este pequeño mamífero extinto se alimentaba de invertebrados como caracoles o escarabajos.

En este contexto, el veneno que producían no era útil como arma letal, sino más bien como anestesiante. Algunas musarañas actuales utilizan un mecanismo parecido, aunque mucho menos sofisticado, para dormir a sus presas y mantenerlas vivas hasta el momento de ingestión. Esto aseguraba que sus madrigueras siempre contasen con una despensa de “alimentos frescos” en forma de animales paralizados, posibilitando la supervivencia ante la incertidumbre del medio, bien fuera por las inclemencias del tiempo, bien por lluvias de cenizas volcánicas o por cualquier otro fenómeno imprevisto.

Artículo de referencia:
Furió M., Agustí, J., Mouskhelishvili, A., Sanisidro, Ó. & Santos-Cubedo, A. 2010. The paleobiology of the extinct venomous shrew Beremendia (Soricidae, Insectivora, Mammalia) in relation to the geology and paleoenvironment of Dmanisi (Early Pleistocene, Georgia), Journal of Vertebrate Paleontology, 30 (3): 928-942.

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