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"La infradeclaración de enfermedades profesionales en nuestro país es muy importante"

Consol Serra, jefa del Servicio de Prevención del Parque de Salud Mar, el Hospital del Mar de Barcelona

Coincidiendo con el Día Internacional de la Salud Laboral, el 28 de abril, el Servei de Prevenció del Parc de Salut Mar, del Hospital del Mar de Barcelona, organizó las III Jornadas de Salud Laboral. La edición de este año se centró en tratar las enfermedades profesionales, un objeto de debate motivado por la deficiente declaración y notificación de estas enfermedades en España. Para combatir este déficit, entre otros objetivos, el centro ha iniciado las gestiones para crear la primera Unidad hospitalaria de Patología Laboral del Estado. Consol Serra, jefa del Servicio de Prevención, es su responsable.

Octavio Planells | 10 de mayo de 2010

En la jornada se ha diferenciado entre enfermedades laborales y profesionales. ¿No son lo mismo?

Consol Serra
Los trabajadores pueden sufrir enfermedades que no tienen nada que ver con el trabajo, las patologías comunes, y enfermedades que sí lo tienen, las enfermedades laborales. Dentro de las laborales diferenciamos las enfermedades profesionales, que tienen una relación muy clara con el trabajo, y las que llamamos relacionadas con el trabajo, donde el trabajo las agrava o no es la causa única.

¿Debe hacerse esta distinción?
Sí, hay diferencias: las profesionales tienen derecho a mejores prestaciones sociales y obligan al empresario a mejorar el sistema preventivo; en cambio las relacionadas con el trabajo pasan por el circuito de las enfermedades comunes. Para una enfermedad común la Seguridad Social sólo cubre el 60% del salario, mientras que para las enfermedades profesionales, cubre el 75%. En cualquier caso, también hay que identificar y prevenir las enfermedades relacionadas con el trabajo.

El hilo conductor de la jornada ha sido el hecho de que en España no se declaran suficientemente enfermedades profesionales.
Efectivamente. Se ha detectado una infradeclaración de enfermedades profesionales muy importante al compararlo con otros países. Pero también dentro de España, cuando hemos comparado las comunidades autónomas con la única que hace los deberes y hace esfuerzos para identificarlas.

Navarra...
Sí, Navarra. Esto ha pasado a pesar de estar en el mismo entorno y tener tipificadas todas las comunidades las mismas enfermedades profesionales que identifica Navarra. Este hecho constata una vez más que la infradeclaración en nuestro país es muy importante.

¿No será que Navarra las declara en exceso?
No, seguro que no. Las demás comunidades no dedican recursos y esfuerzos como lo hace Navarra, donde tampoco se identifican todas las enfermedades profesionales, pero declara seis veces más que el resto de España y cinco veces más que Cataluña. Por otro lado, no creo que haya ningún país que haga una sobredeclaración de enfermedades profesionales.

¿Qué enfermedades profesionales son más frecuentes?
Podríamos decir que las patologías osteomusculares son comunes en el sector de servicios, debido a malas posturas, manipulación de pesos, movimientos repetitivos, como en supermercados, hospitales, restauración, etc. Otras patologías como las dermatosis, el cáncer o las enfermedades respiratorias son especialmente importantes en la industria, por la exposición a factores químicos.

¿Pero el ambiente y nuestros hábitos también deben participar, no?
Las condiciones fuera del trabajo también interaccionan. Pero el hecho de que interaccionen no excluye los factores laborales y que haya enfermedades que pueden ser consideradas como profesionales.

¿Enfermedades que quizá no se manifestarían si no se tuviera una profesión en particular?
Bueno, en todo caso, la probabilidad de que se manifiesten se modifica cuando se dan dos o más factores simultáneamente. Por ejemplo, estudios clásicos muestran una fuerte interacción entre el tabaco y el amianto. Si fumas, tienes cinco veces más probabilidades de contraer cáncer. Si estás expuesto al amianto, tienes 10. Pero si haces las dos cosas, son 50 veces más. Es decir, que se potencian el uno al otro, son efectos sinérgicos.

¿Por qué cree que no se diagnostican suficientemente estas enfermedades?
Una de las principales dificultades radica en que, muchas veces, en una enfermedad profesional, el tiempo que pasa entre que se da la exposición hasta que se produce el efecto puede ser muy largo. Por ejemplo, el caso paradigmático es el cáncer: a veces pueden pasar entre 20 e, incluso en algunos casos, 40 años. Por eso, entre otras razones, no es casualidad que el cáncer sea, con diferencia, la enfermedad profesional que más se infradeclara.

¿Qué más?
La formación. La que recibimos en la facultad de medicina es nula en cuanto a patología laboral. Hay un gran desconocimiento por parte de la red pública de salud sobre este tema que se ha intentado corregir creando vínculos con la medicina del trabajo y con experiencias en este país creando unidades de salud laboral dentro de los centros de atención primaria, como la que pondremos en marcha aquí en el Hospital del Mar.

Es decir, este desconocimiento se da sobre todo en la atención primaria.
Fernando García Benavides, director del CISAL, mostró en la jornada un estudio sobre hasta qué punto la historia clínica en CAPs incluye los datos ocupacionales de los pacientes. La cifra es muy pequeña: un 8%. No obstante, dermatólogos y neumólogos tienen muy en cuenta el empleo. Para ellos es muy importante conocer qué produce la enfermedad para evitar la exposición al posible agente que la causa. Sin embargo, los CAPs deberían poder recoger la información laboral de sus pacientes, para poder sospechar enfermedades profesionales y derivar adecuadamente.

¿La responsabilidad sólo recae en el facultativo?
En realidad hay muchos otros agentes en juego. El propio trabajador es uno de ellos, quien puede temer perder el trabajo. A veces, tener una enfermedad profesional indica que una persona no puede seguir realizando la misma tarea durante un tiempo y, en este sentido, puede perder el trabajo. En una empresa pequeña o mediana, puede no haber otro puesto de trabajo. También hay intereses económicos, legales, información y formación de trabajadores y empresarios, coordinación entre redes asistenciales, etc.

¿Cuál es la responsabilidad de las empresas?
Identificar una enfermedad profesional compromete al empresario a mejorar el sistema de prevención, lo que no siempre le es fácil, por lo que muchas veces, desde el trabajo, no se promueve la identificación de enfermedades profesionales. Las mutuas fueron las primeras en organizarse para dotar a las empresas de servicios de prevención, a partir de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales, en 1995. Actualmente estos servicios de prevención, que eran de mutuas, se han segregado de las mismas.

¿Están bien coordinados todos estos agentes?
Aunque hay una buena coordinación entre la Seguridad Social y las mutuas, no hay una comunicación suficiente entre las mutuas y los servicios de prevención ajenos. Hay barreras que no lo favorecen. En algunos servicios de prevención ajenos les falta transparencia y comunicación con las mutuas, tal y como criticó en la jornada Vega García, del Instituto Navarro de Salud Laboral.

¿El éxito de Navarra se debe a esta coordinación?
Navarra ha sabido relacionar y coordinar los centros de atención primaria y las unidades de salud laboral o de medicina del trabajo. Establecer una red de comunicación entre unos y otros y crear alertas en las historias clínicas. Si los médicos se encuentran con alguna de estas alertas harán preguntas para llegar a la sospecha de que se encuentran ante un caso de enfermedad profesional. Ante la sospecha, derivará al paciente a las unidades especializadas en salud laboral.

¿Qué conclusiones han surgido de la jornada?
Quizá la más importante es que nos encontramos en un momento con una gran oportunidad, en el que confluyen muchos factores que podemos afrontar con optimismo. Se están estableciendo metodologías para hacer más eficiente la detección de las enfermedades profesionales, pero aún necesitamos puentes de conexión entre todos los agentes implicados en salud laboral. Y sobre todo, hace falta más formación para poder identificar las enfermedades profesionales. Hacer todo esto representa un beneficio para el trabajador que padece la enfermedad, pero el conocimiento también beneficiará a otros trabajadores, ya que todo ello representa una herramienta muy potente para mejorar la prevención.





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