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"El problema no es la gota, sino el grifo"

Mariano Marzo y Josep Puig analizan la situación actual de Cataluña en relación a la energía y aseguran que los recursos fósiles no se acabarán. Puig demuestra, con el proyecto “Catalunya Solar”, que el país podría disponer de un sistema eléctrico 100% renovable en 2050.

Clara Cardona | 21 de abril de 2010


Pirámide de Maslow
La segunda conferencia del ciclo Diálegs Ambientals, organizado por la Associació Catalana de Ciències Ambientals y la Societat Catalana d’Ordenació del Territori, sirvió para acotar en Cataluña los datos generales en cuanto al consumo de energía. El catedrático en Estratigrafía, Mariano Marzo, y el presidente de las secciones catalana y española de Eurosolar, Josep Puig, analizaron a Catalunya desde la perspectiva energética, estudiando también la situación a nivel mundial, exponiendo las previsiones de futuro y proponiendo un modelo sostenible basado en el ahorro económico y ecológico.

Actualmente, el consumo energético mundial ha aumentado considerablemente respecto al siglo pasado. De hecho, según apuntó Mariano Marzo, desde 1950, el consumo se ha multiplicado por cien, y el petróleo, el gas y el carbón representan el 80% del medio energético global. En Cataluña, la dependencia de los combustibles fósiles también se hace notoria, ya que las tres representan, según una estadística del 2007, el 75% del medio energético global. El 25% restante queda representado por la energía nuclear en un 19%, las energías renovables en un 3% y otras fuentes, también, en un 3%.

Marzo añadió que las tendencias actuales llevan a un modelo energéticamente y económicamente insostenible, sobre todo debido al elevado precio del petróleo. Según las previsiones de la Agencia Internacional de la Energía (IEA), el consumo de carbón, gas y petróleo en el año 2030 será más elevado y continuará representando el 80% del consumo energético global. Un 80%, pero, referido a unos valores absolutos que son un 50% más grandes que los actuales, debido al crecimiento de la demografía y que "el mundo no somos sólo los ciudadanos de los países desarrollados". De hecho, se calcula que un 20% de la población del mundo consume el 80% de los recursos. "Con estos precios es muy difícil que se recupere la economía. Los países consumidores que no producimos este tipo de combustibles fósiles nos tendremos que preparar de cara al futuro para un gasto en importaciones muy alto", apuntó Mariano Marzo. Debido al aumento de los precios del petróleo, en el período de 1985 a 2007 se transfirieron en la OPEP cinco billones de dólares, y se calcula que del 2008 al 2030 se transferirán seis veces más, es decir, 30 billones de dólares. Un ingreso de dinero que se ejemplificó de tal manera que, a 100 dólares el barril, la OPEP podría comprar el Bank of America con los beneficios de dos meses, Apple Computers con los beneficios de dos semanas y General Motors con sólo los beneficios acumulados a lo largo de seis días.

En este sentido, Mariano Marzo dejó claro que "el mundo no se está quedando sin recursos fósiles". "No es un problema de gota, es un problema del grifo, de cómo transformamos estos recursos en flujos productivos con el tiempo y debidamente", añadió. Hoy en día se calcula que se piden, a nivel mundial, 150.000 litros de petróleo por segundo, una cantidad complicada de suministrar, en parte también por los riesgos. En primer lugar, los técnicos, "porque los descubrimientos van a la baja, los costes al alza y la nueva producción no compensa el declive de los campos viejos". Y en segundo lugar, los riesgos geopolíticos, ya que la concentración de las reservas y la producción en unos pocos países es cada vez más notoria, por lo que la dependencia de la OPEP de los países de Oriente Medio y Rusia cada vez será más elevada. Otro factor a considerar como riesgo geopolítico es la situación de inestabilidad, sobre todo en los países productores, causando conflictos y terrorismo.

De hecho, incluso las compañías petroleras también son conscientes de la necesidad de hacer una gestión de riesgos muy importante para "afrontar la duda de si podremos cubrir la demanda al ritmo que ésta está creciendo". Desde la industria petrolera se hizo una previsión que afirmaba que la producción de petróleo en el 2020 se estabilizará en torno a los 95 millones de barriles diarios, un hecho que indica que las mismas compañías se ven incapaces de producir más. "Habrá que hacer una gestión de la demanda y adaptarla a unos mínimos. No podemos seguir creciendo en consumo de petróleo de forma indefinida pretendiendo que el mercado sea capaz, en todo momento, de suministrar lo que necesitamos", apuntó Mariano Marzo, quién también evidenció que, ante esta situación, "hay que empezar a planificar el transporte y a pensar en el coche eléctrico". Aparte del petróleo, Marzo añadió que ante esta situación se producirá un aumento del consumo del carbón, “cuyo desarrollo será muy importante en un futuro próximo".

La clave, el equilibrio entre energía, economía y ecología

Debido a la situación de crisis energética actual, Marzo propuso una serie de prioridades para llegar al modelo energético del futuro. Unas prioridades inspiradas en la Pirámide de Maslow, en la que se distribuyen las necesidades humanas básicas según más o menos importancia. Así, Marzo, situó en la base de la pirámide el acceso a la energía, para solucionar las cifras que apuntan a que 1.500 millones de personas en el mundo no tienen acceso a la electricidad. "Viven como lo ocurrido en Girona, pero en lugar de tres días hay que hacer frente al problema toda su vida". A continuación, la seguridad y fiabilidad del suministro; por sobre la eficiencia en costes, para que la energía sea lo más barata posible; después, la eficiencia en recursos, y, finalmente, la aceptabilidad de poder elegir la energía más adecuada en función de diferentes criterios.

Aparte de las prioridades básicas, Mariano Marzo propuso un modelo para conseguir el equilibrio entre energía, ecología y economía para conseguir suministro energético "lo más limpio, barato y seguro posible". Para conseguirlo, el experto consideró necesarios diversos aspectos como políticas de investigación y desarrollo, eficiencia, ahorro y educación.

Transición hacia un sistema eléctrico 100% renovable

A su vez, el presidente de las secciones catalana y española de Eurosolar, Josep Puig, justificó, a partir del estudio Catalunya Solar, que el país podría llegar a generar toda la electricidad que utiliza sólo a partir de fuentes renovables. En primer lugar, se analizaron los datos actuales de la demanda y también del suministro energético en Cataluña. Puig quiso destacar como dato importante que, en cuanto a los intercambios de electricidad en los últimos años, "Cataluña ha importado más electricidad de España que de Francia".

Con el análisis de los datos obtenidos y el papel que jugaban las energías renovables, se propuso un sistema de suministro energético que fuera capaz de hacer frente a la demanda a partir de las energías renovables. Para estudiar si era viable se definieron dos escenarios: de protección del clima y de salida rápida. El primero se definió como un escenario de transición suave, cuyo objetivo es conseguir el suministro energético a partir de energías renovables en 2050. Por su parte, el segundo, era un escenario que tenía como objetivo hacer frente a la dependencia de los combustibles fósiles en una salida rápida de la situación actual. Según apuntó Puig, el objetivo era "intentar conseguir la misma potencia instalada, pero 20 años antes, es decir, en 2030".

Se estudió el suministro eléctrico y la potencia de las energías renovables, intentando averiguar si se podría llegar al 100%. Las que tuvieron más presencia fueron la eólica con un 37,6%, la fotovoltaica con un 22,6% y la hidráulica con un 20,8%. Completaban el estudio la electricidad termosolar, la biomasa y los residuos, la geotérmica, el bombeo hidráulico y la de importación. En total, el conjunto de las diferentes tecnologías aplicadas tendrían una potencia de 11.925,1 MW.

También se analizaron los costes y lo que debería invertir cada habitante. Los costes medios, teniendo en cuenta los dos escenarios, serían de entre 40 y 60 euros al año por habitante para conseguir llegar al 100% de energías renovables en 2050.

Posteriormente hicieron una simulación de suministro eléctrico de todo el año, 'hora a hora', con SimREN, un software que permite simular sistemas eléctricos con alta proporción de energías renovables. Este software define el territorio con zonas y, teniendo en cuenta los factores y los datos meteorológicos, puede simular el sistema eléctrico y, por tanto, comprobar si la propuesta sería fiable o no. El resultado obtenido justificó que "es viable económicamente y también factible técnicamente para suministrar la energía que probablemente podría pedir Cataluña en este momento", apuntó Josep Puig. El experto añadió que en Alemania hay algunas regiones donde ya han conseguido llegar al 100% de producción a base de energías renovables, y apuntó que "no basta con hacer cosas a nivel político estatal, sino que hay que hacer políticas locales que vayan demostrando a la gente que es posible llegar a esta vía".





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