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Homenaje a Ariane, el primer cohete europeo

Joan de Dalmau hace un repaso del inicio y la evolución de lo que significó el lanzamiento del primer cohete europeo hace treinta años. De Dalmau explica las razones que justificaron el nacimiento de la Agencia Espacial Europea (ESA) y explica que el reto del futuro será Ariane 6.

Clara Cardona | 16 de abril de 2010

Hace poco más de cuatro meses se cumplieron los 30 años exactos del lanzamiento de Ariane, el primer cohete europeo. Fue el 24 de diciembre de 1979, cuando la Agencia Espacial Europea (ESA) lanzó Ariane 1 desde el puerto espacial en Kourou, en la Guayana Francesa. Tres décadas después, la investigación y la tecnología han avanzado a velocidades inimaginables y, a día de hoy, la ESA, que ha pasado de tener 10 Estados Miembros a tener 18, ya está trabajando en el Ariane 6.


Con motivo de la celebración del 30 aniversario, el Director del Centro de Investigación y Tecnología Aeroespacial, Joan de Dalmau, hizo una charla el pasado martes en Terrassa. Con el título Ariane, una aventura de cooperación europea que cumple 30 años, de Dalmau hizo un análisis de la trayectoria y la evolución desde la creación de Ariane hasta la actualidad, y de lo que significó este hecho en el marco de la exploración espacial por parte europea.

Tal y como apuntó Joan de Dalmau, el nacimiento de Ariane se sitúa en 1964, cuando la Organización Europea para la Investigación Espacial (ESRO), que más tarde evolucionaría hasta convertirse en la ESA, construyó la primera base de lanzamiento que, "para aprovechar la energía de rotación de la tierra y ahorrar combustible", se situaría en Kourou, en la Guayana Francesa. Fue entonces cuando el primer elemento fruto de la cooperación europea comenzó. Tres años después de la construcción de la base de lanzamiento, Alemania y Francia decidieron cooperar conjuntamente en torno al programa Symphonie, que llevaría a la decisión de hacer el cohete Ariane. Un cohete que sólo se podría utilizar con fines científicos.

Más tarde, en 1973, en una reunión en Bruselas entre todos los países miembros se fijaría como sería la cooperación europea en el ámbito espacial y se aprobarían tres proyectos, uno de los cuales sería Ariane. Un acuerdo que afectaba sobre todo a Francia, Alemania e Inglaterra, países que apostaban por el desarrollo de un lanzador, un laboratorio en órbita y el conjunto de satélites de telecomunicaciones, respectivamente. Un acuerdo del que se beneficiaban todos los miembros y que significaba, como explicó de Dalmau, "la chispa del nacimiento de Ariane y de la Agencia Espacial Europea". Precisamente, dos años más tarde nacía la ESA, que partía de diez países fundadores: Alemania, Bélgica, Dinamarca, España, Francia, Holanda, Italia, el Reino Unido, Suecia y Suiza.


Finalmente, la Nochebuena de 1979 se produjo el primer lanzamiento de Ariane con la misión de poner en órbita satélites artificiales de comunicación. Un cohete que representaba el resultado de uno de los primeros acuerdos de cooperación europea a nivel espacial. Según apuntó Joan de Dalmau, la década de los 80 empezaba "con la ambición de romper con la dependencia de los Estados Unidos en este campo haciendo nuevos proyectos". Además, el 26 de marzo de 1980 se creó Arianespace, la empresa que también se encargaría de la gestión y construcción de Ariane. La demanda de cohetes capaces de transportar cada vez más peso y, al mismo tiempo, el avance de la tecnología y la necesidad de mayor potencia hizo que la ESA retirara Ariane 1, habiendo hecho 11 lanzamientos, y empezara a utilizar Ariane 2 y 3, aunque enseguida ya comenzarían a trabajar con Ariane 4. Curiosamente, Ariane 3, con un total de 11 lanzamientos, se puso en funcionamiento antes de Ariane 2, que tuvo un primer intento fallido de despegue en mayo de 1986. Finalmente, el inicio de esta segunda generación se produjo en noviembre de 1987, y operó hasta 1989, llegando a hacer seis lanzamientos. Por su parte, Ariane 3 funcionó entre 1984 y 1989.

Además, los primeros pasos por parte de la Agencia Espacial Europea coincidieron con el accidente del Challenger, el transbordador espacial de la NASA, en 1986. Un accidente catastrófico que significó la muerte de los siete tripulantes que viajaban, uno de los cuales era la primera astronauta civil, Christa McAuliffe, una profesora que había sido seleccionada en el proyecto Profesor en el Espacio. Un hecho que marcó los años posteriores, ya que los Estados Unidos suspendieron sus vuelos espaciales durante dos años. Esto significó una oportunidad para los países europeos y, la Agencia Espacial Europea y Arianespace comenzaron enseguida a trabajar en la cuarta generación de Ariane, aunque no fue hasta el 15 de junio de 1988 que tuvo lugar el primer lanzamiento. Sin embargo, Ariane 4 en seguida 'se quedó pequeño' y, después de hacer 116 lanzamientos, fue necesario que Europa invirtiera en un nuevo lanzador: Ariane 5. La construcción de este cohete significaba un gran cambio respecto a las últimas generaciones, ya que el límite de la carga y sus dimensiones aumentaban considerablemente respecto Ariane 1, 2, 3 y 4. La ESA y Arianespace habían hecho una inversión económica y temporal (10 años de trabajo para desarrollarlo) que poco les hacía pensar que el primer lanzamiento de Ariane 5 pudiera fallar. Tras un primer intento fallido en junio de 1996, la nueva generación del cohete despegó en octubre de 1997. Desde entonces, ya se han hecho 48 lanzamientos.

Las catedrales del espacio

En la actualidad, la Agencia Espacial Europea cuenta con ocho miembros más: Austria, Finlandia, Grecia, Irlanda, Luxemburgo, Noruega, Portugal y la República Checa. Además, tiene una cooperación muy estrecha con Canadá.

La base de lanzamiento sigue siendo en Kourou, en unas instalaciones de 850km2 de superficie, en la Guayana Francesa, en el noreste de América del Sur. La base de lanzamiento cuenta con científicos de Francia, Portugal, España, Italia, Bélgica, Dinamarca, Alemania y Suiza. Lo que hace característico a este puerto espacial, además de la superficie, es la altura de algunos edificios, que llegan a hacer 90 metros. Un aspecto que justifica porque algunos le llaman 'Las catedrales del espacio'. Desde esta base se han hecho todos los lanzamientos de Ariane y se ha trabajado en el desarrollo de la cápsula ATV (Automated Transfer Vehicle), que se acopló a la Estación Espacial Internacional.

Por su parte, Arianespace es la responsable de los servicios de transporte espacial y cuenta con 24 accionistas de 10 países diferentes. A partir de 2004, Arianespace ha llevado a cabo más del 50% del transporte para impulsar satélites en órbita geoestacionaria, consiguiendo de esta manera la mitad del mercado mundial de servicios comerciales de transporte. Junto con la Agencia Espacial Europea, Arianespace, además de desarrollar Ariane, también ha trabajado en el desarrollo de Vega y del cohete ruso Soyuz, del que ya se han hecho 1.740 lanzamientos y se hará el primero desde Kourou este año. Además, tal y como apuntó Joan de Dalmau, se ha visto beneficiada por el hecho de que "el transbordador espacial pronto se jubilará", por lo que la presencia de Arianespace y la Agencia Espacial Europea en el ámbito internacional será mayor. De hecho, ya se está trabajando para Ariane 6.





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