Han sido muchas las erupciones volcánicas ocurridas en la historia. Algunas de ellas son destacables por las tremendas consecuencias que ocasionaron en grandes áreas pobladas, como la que ocurrió en Pompeya en el año 79. La completa desaparición de la ciudad y de sus 20.000 habitantes supuso un desastre humano y económico sin precedentes. Sin embargo, pocas veces se cae en la cuenta que la emisión de grandes cantidades de gases y cenizas al ambiente puede suponer un riesgo para la salud de los consumidores que, con posterioridad, ingieran alimentos cultivados en la zona afectada.
José Juan Rodríguez Jerez, Seguridad Alimentaria