El accidente por la explosión de un motor Rolls-Royce no debería constituir un golpe serio para el consorcio Airbus si se tiene en cuenta que la compañía no fabrica motores de aviación y que la decisión sobre qué motores deben ser montados en una aeronave corresponde, en exclusiva, a la compañía aérea. Pero la existencia de una percepción equivocada por una falta de cultura sobre estos temas podría complicar más de la cuenta las cosas a Airbus