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Tribunas

Gestión ambiental

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Jordi Lleonart

Biólogo pesquero, investigador del Instituto de Ciencias del Mar (CSIC) en Barcelona. Ha sido miembro de la Comisión General de Pesca del Mediterráneo y de la FAO

¿Nos quedaremos sin atunes?

20 DE MAYO DE 2011

El atún es un pescado emblemático del Mediterráneo. Su importancia en la alimentación y en la economía ya se constata en el periodo clásico a través de escritos y representaciones artísticas. En épocas posteriores, con el desarrollo de las almadrabas, la pesca del atún adquiere todavía más relevancia. En Cataluña hubo diversas, algunas trabajando simultáneamente, junto con el arte mayor (un arte comunal de Port de la Selva) y otros sistemas como la fluixa.

Posiblemente debido a la sobrepesca directa sobre el atún o quizás, de manera indirecta, sobre el ecosistema, las almadrabas dejaron de ser rentables, y la última de (la de Cap de Terme, en l'Hospitalet de l'Infant) desapareció durante los años 50. A mediados de siglo XX el atún se captura básicamente con la fluixa, un arte de anzuelo dirigido a ejemplares grandes. En el último cuarto de siglo se desarrolla el sistema de pesca de atún con rodeo el cual, finalmente, erradicará a casi todas las otras técnicas. Con la pesca de rodeo, las molas se localizan a menudo mediante aviones, aunque es un procedimiento prohibido, y se pueden capturar también atunes relativamente pequeños.

Los japoneses llegan a los años 80

Durante el periodo 1980-2000, la industria japonesa entra en el mercado y adquiere a buen precio mucha parte de la captura, o al menos los ejemplares que tienen el contenido de grasa que les conviene, lo cual modifica el mercado tradicional. En 1996 se introduce una nueva técnica al Mediterráneo: las jaulas de engorde. Los atunes capturados se remolcan vivas hacia unas jaulas donde se mantienen y se alimentan esperando el momento idóneo para sacrificarlas y exportarlas al Japón.

La posibilidad de suministrar atún durante todo el año, de calidad relativamente elevada y a buen precio, abre el nuevo segmento de mercado japonés que, al fin y al cabo, hace que se incremente la presión sobre el recurso. Todo hace que se entre en un proceso bastante conocido en el mundo de la pesca, la sobrecapacidad: se incrementan las flotas, se modernizan las técnicas de captura y se aumenta la capacidad instalada de jaulas hasta niveles muy superiores a los que el recurso puede aportar. De esta manera se ha ido hacia una sobreexplotación que pone en peligro el futuro del recurso.

La ICCAT es la organización internacional encargada de evaluar y gestionar los recursos de granos pelágicos en el Atlántico y mares adyacentes, de los cuales el atún es la principal especie, en el Atlántico Norte y el Mediterráneo.

Capturas subestimadas

La evaluación de los recursos pesqueros se hace mediante datos y modelos matemáticos. Para producir evaluaciones fiables calan buenos datos y modelos adecuados. La ICCAT es responsable de la obtención de datos y de las estadísticas de la pesca. Desgraciadamente, sin embargo, estos datos no siempre son de bastante calidad y a menudo, debido al sistema de cuotas y al alto precio del atún, se subestiman las capturas. Por otra parte, las transferencias de pescados en alta mar hacia remolcadores que los transportan a las jaulas complica todavía más la cuantificación de los pescados capturados y su trazabilidad (quién lo ha pescado, cuándo, y dónde).

Los modelos prevén el colapso de las poblaciones si se continúa pescando con la intensidad de años anterioresSin embargo, las evaluaciones muestran un estado poco saludable de las poblaciones de atún en el Mediterráneo. Simulaciones matemáticas que permiten estimar el futuro de las poblaciones bajo diferentes opciones de gestión han mostrado tendencias preocupado, incluyendo el colapso de las poblaciones si se continúa pescando este recurso con la intensidad de años anteriores. Por otra parte las medidas de gestión, particularmente TAC (o captura máxima permitida), no siempre se cumplen aunque son obligatorias.

La presión de muchos científicos y ONG sobre algunas administraciones han conseguido en parte frenar la carrera por la pesca del atún en que la industria atunera, tanto la pesquera como la de engorde, estaba embarcada. Así el último TAC aprobado (12.900 toneladas) es superior a la propuesta precautoria hecha por los científicos (6.000 toneladas), pero inferior al reclamado por la industria y a su capacidad.

Si se pueden mantener cuotas bajas y se sacan adelante otras medidas, como la creación de áreas protegidas y limitaciones del periodo y técnicas de pesca, la recuperación del atún todavía puede ser viable.

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