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Begoña Vendrell Simón

Begoña Vendrell Simón

Bióloga especialista en ecología marina

Los olvidados 'bosques submarinos'

6 DE ABRIL DE 2001


Los fondos del canal que hay entre Menorca y Mallorca están dominados
por lo que se conoce como maërl (pequeños bloques de algas calcáreas no
pegadas al fondo que se dejan mover por las corrientes)


Los fondos marinos están habitados por comunidades de organismos muy diversos. Por ejemplo, encontramos praderas de fanerógamas marinas como la posidonia en zonas someras, así como extensiones arenosas que parecen –sólo a simple vista– desprovistas de vida y praderas. A más profundidad, donde domina la penumbra, hay comunidades bentónicas dominadas por animales sésiles.
 
En las costas rocosas mediterráneas, por ejemplo, encontramos las comunidades de coralígeno, una estructura constituida sobre todo por algas carbonatadas y por animales como los suspensívoros (que se alimentan de las partículas de materia orgánica en suspensión), entre otros. De hecho, podríamos decir que el coralígeno tiene una estructura muy similar a la de un bosque, donde la función estructural de los árboles la harían tanto las algas como las especies animales (gorgonias o esponjas, por ejemplo) que proporcionan hábitat para otras esponjas, ascidias, briozoos, hidraríos y poliquetos, así como a otros constituyentes de estas comunidades, como algunos epibiontes y animales móviles (moluscos, crustáceos, picnogónidos, poliquetos, equinodermos y peces) que viven entre la estructura del coralígeno. Se trata de un ecosistema rico, diverso, de una complejidad ecológica extraordinaria.
 
En el coralígeno, la función estructural de los árboles la hacen las algas y las especies animalesPero el coralígeno no es el único bosque submarino: más allá, en algunos fondos donde ya no llega la luz, se pueden desarrollar extensas comunidades de organismos dominadas por animales como los corales o las esponjas. Así, en las paredes rocosas de los cañones submarinos como el de Cap de Creus en Catalunya, se encuentran comunidades de corales fríos. Y en los fondos marinos de la plataforma continental de la alta Antártida se desarrollan extensas comunidades dominadas por grandes esponjas silíceas. Estos serían dos ejemplos de bosques animales, donde la fauna sésil forma una estructura tridimensional muy similar a la de los bosques terrestres.
 
Diferencias y semejanzas con los bosques terrestres
 
La diferencia fundamental entre los bosques de profundidad marinos y los bosques terrestres radica en los mecanismos de obtención de alimento de sus protagonistas: en el suelo, los organismos vegetales fabrican su propio alimento y en cambio los animales que conforman los bosques marinos son heterótrofos. Es decir, estos animales sésiles alimentan todo capturando activa o pasivamente partículas de materia orgánica y los restos de organismos que sedimentan o que son transportadas por las corrientes.
 
El éxito ecológico de esta estrategia trófica es patente si pensamos en la cantidad de especies que la presentan, y es que se trata de una manera energéticamente poco costosa de adquirir alimento. De hecho, en estos bosques submarinos de suspensívoros sésiles los organismos se suelen disponer muy cerca unos de otros por lo que constituyen grandes formaciones que actúan como filtros comunes, la estructura densa de los cuales facilita la captura de las partículas en favorecer un ralentización del agua que circula entre ellos.
 
Muchos de estos animales pueden reproducirse de forma asexual, como ocurre a menudo con las plantasEs curioso observar cómo las analogías de estos animales con los vegetales terrestres no quedan simplemente en el hecho de que forman estructuras que proporcionan hábitat a numerosas especies y en su manera de obtener el alimento: entre otras cosas, muchos de estos animales pueden reproducirse de forma asexual (aparte de sexualmente), como ocurre a menudo con las plantas, formando nuevos organismos a partir de trozos o cortes de los organismos madre.
 
Bajo amenaza
 
La presencia de estos bosques submarinos animales es importante porque son puntos de riqueza y diversidad en la extensión del fondo marino. Su existencia depende, por un lado, de los aportes de partículas en suspensión (y, por tanto, de la presencia de corrientes o masas de agua que las transporten) y, por otro, de que no sean afectados por perturbaciones. De hecho, los dos peligros más grandes para estas comunidades son los aportes de sedimentos y lodos, que podrían colapsar las estructuras filtradoras de los suspensívoros, y algunas actividades humanas como la pesca de arrastre, que las destruyen y dañan de esta manera lugares que pueden servir de refugio hábitat a alevines de especies de peces con valor comercial.
 
Las nuevas tecnologías permiten cada vez más estudiar estas comunidades, el papel ecológico de las que parece vital para el ecosistema marino. En el Año Internacional de los Bosques hay que hacer un llamamiento para visibilizar y promover la preservación de estos peculiares bosques submarinos.

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