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Xavier Duran

Químico y periodista científico. Director del Programa El Medi Ambient de TV3

Hacemos caso de los científicos... si lo que dicen nos gusta

28 DE MARZO DE 2011

Hace unas semanas, en una comida familiar, un pariente me confesó ser escéptico respecto el cambio climático. No creía, afirmaba, que la actividad humana tuviera nada que ver con el aumento o la bajada de temperaturas, porque en la historia de la Tierra siempre se habían producido ciclos climáticos. Había habido épocas muy cálidas y eras glaciales.
 
Le intenté explicar que, al margen de las causas del calentamiento global, el problema actual era la gran población del planeta y la complejidad de nuestra sociedad, que la hace más vulnerable a determinados cambios -pero también más capaz de observarlos o prevenirlos­­-. Otros cambios en épocas históricas -sin entrar en los que se habían producido antes de la presencia humana- ya habían tenido consecuencias importantes para algunas poblaciones (podéis ver el reciente artículo "2500 years of European climate Variability and human susceptibility", de Ulf Büntgen et al. en Science del 4 de febrero, vol. 331, págs. 578-582). Probablemente, ahora las consecuencias serían mucho peores. Pero, como suele suceder en estas comidas, salió una pregunta sobre un tema mucho más prosaico que interrumpió la conversación y el cambio climático acabó olvidado.
 
Cabe decir que mi pariente no tiene formación científica y que es una persona de cultura media, que lee y se informa sobre temas muy diversos. No es especialista, pero tampoco alguien que opine de oídos sobre cualquier cosa. Después del almuerzo pensé que de haber seguido la conversación también le habría intentado explicar la acumulación de pruebas a favor del impacto humano en el cambio climático y el amplio consenso entre los científicos que se ocupan del tema (véase artículo Los dirigentes no afrontan el cambio climático, del ecólogo Carles Gràcia). Claro que él podía decir que la ciencia, incluso cuando hay un amplio consenso, se puede equivocar. Pero enseguida me vino a la cabeza un detalle: ¿cómo sabía él que en la Tierra había habido cambios climáticos importantes en otras épocas? Diría que él, lo, no lo había vivido...
 
La recepción de los estudios científicos
 
La respuesta es evidente: sabe que hubo grandes cambios climáticos porque lo ha leído y se lo han explicado, porque numerosos estudios científicos especifican qué tipo de cambios y en qué épocas se produjeron. Es decir, lo sabe porque los científicos lo han demostrado y explicado. Entonces, me surgió la siguiente pregunta: ¿por qué aceptaba que los científicos que explicaban cambios remotos tenían razón y no creía en los que alertan de las causas y consecuencias del actual cambio? Es decir: ¿por qué confía plenamente en algunos estudios científicos y se declara escéptico sobre otros?
 
Hacemos caso de la ciencia y los científicos cuando lo que dicen nos es útil o nos gustaSe podría decir que esto no es extraño. A todos nos puede pasar que aceptamos con rapidez algunas explicaciones mientras otras las ponemos en duda o las vemos menos claras. Pero aquí la doble posición es curiosa, porque son las demostraciones de unos científicos -en el pasado hubo grandes cambios climáticos en la Tierra- las que utiliza para declararse escéptico sobre lo que dicen otros científicos -el actual cambio climático está causado básicamente por la acción humana y puede tener consecuencias nefastas-.
 
Todo esto da por un extenso análisis sociológico y seguro que hay una extensa bibliografía sobre la recepción de los estudios científicos o de noticias en general. En su interesante ensayo "Counterknowledge. How we sourrendered tono conspiracy Theories, quack medicine, bogus science and fake history", Damian Thompson, sociólogo de la religión, expone varios ejemplos interesantes y razona sobre la credulidad en tiempos de internet y de aludes de información (el libro se ha publicado en castellano por Ares y Mares con el título Los nuevos charlatanes).
 
Pero yo apuntaría una razón elemental: hacemos caso de la ciencia y los científicos cuando lo que dicen nos es útil o nos gusta. Si tenemos responsabilidad en el cambio climático y las consecuencias pueden ser dramáticas, habrá que tomar medidas drásticas que influirán en nuestro estilo de vida. Es más cómodo pensar que todos son ciclos. Y esta comodidad debe ser la que, en ocasiones, hace que citamos como prueba de peso que un científico ha dicho tal cosa y que también mencionamos críticamente un científico que ha dicho otra.
 
De estudios hay tantos que casi siempre es posible encontrar uno que diga lo que queremos oírAl margen de que, evidentemente, hay estudios más consistentes o menos y que hay cosas que obligan a un tiempo prudencial de espera para ser confirmadas o refutadas, mucha gente actúa de esta forma, apoyándose en ciertos estudios y poniéndo en duda otros. Simplemente, porque unos le gustan y otros no, como aquel que cambia de médico hasta que encuentra el facultativo que le da unas pautas aceptables.
 
También hay que decir que de estudios hay tantos que casi siempre es posible encontrar uno que diga lo que queremos oír. Sólo hay que hacer la pregunta de determinada manera o acotar de forma diferente el origen de los datos. Por ello, hay que saber leer y analizar los estudios. Claro que esto es pedir mucho al público general. Todo mejoraría si la gente conociera mejor el método científico. Pero eso ya es tema de otro artículo.

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