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Josep Maria Gili

Subdirector del Institut de Ciències del Mar (ICM) de Barcelona

Cuando los científicos llegamos tarde

22 DE FEBRERO DE 2011


Ejemplar de 'Dendrophyllia cornigera'


A comienzos de la década de los 50 se puso en marcha uno de los grandes pasos en el conocimiento de los océanos. Los avances tecnológicos basados, fundamentalmente, en el desarrollo de la escafandra autónoma y los equipamientos de exploración permitieron estudiar los fondos marinos. En la actualidad, las grandes profundidades de los océanos se pueden muestrear con precisión, y se pueden registrar imágenes mediante vehículos equipados con cámaras fotográficas o de vídeo.

La utilización de estas tecnologías ha proporcionado una visión muy diferente de los océanos y nos ha demostrado que los procesos y la vida están interconectados: lo que sucede en las capas marinas superficiales afecta más rápido de lo que creemos a las grandes profundidades y los fenómenos que se producen, a cientos o miles de metros de profundidad, son primordiales para entender lo que pasa en la superficie.

Los estudios en los bosques de corales, gorgonias, esponjas, etcétera, que aún se encuentran en las plataformas continentales, han permitido demostrar su importancia ecológica tanto por ser uno de los núcleos de más alta biodiversidad biológica de los océanos, como por su papel ecológico como  guardería de muchas especies, incluso de especies de interés comercial. En estos bosques, los jóvenes y los adultos de muchos animales encuentran refugio y alimento, fenómeno que hace que estas sean zonas de aglomeración de organismos.

Lo que sucede en las capas marinas superficiales afecta más rápido de lo que creemos a las grandes profundidadesEs una situación bien conocida desde hace años por los pescadores, ya que han sido consideradas como áreas preferenciales donde prender sus redes y palangres. Inicialmente, las redes se rompían en contacto con los corales, pero el desarrollo de equipamientos que resistían el impacto con los corales, hasta el punto de que actuaban como excelentes máquinas de talar el bosque de coral, ha hecho que la pesca de arrastre haya destruido muchos de estos bancos.

El programa LIFE

En los últimos dos años hemos estado prospectando diversas zonas del Mediterráneo en el marco de un programa LIFE, de la Unión Europea (Life-Indem). Uno de sus objetivos principales es decidir qué zonas submarinas  proteger, para completar la red Natura 2000. Esto afectará el Cabo de Creus, el Canal de Menorca y el Delta del Ebro-Columbretes, entre otros espacios. Es un proceso innovador, pues, mientras la Red Natura 2000 ya protege muchos espacios terrestres, los ecosistemas marinos están, hoy por hoy, sin protección, y eso es un déficit que hay que enmendar o enderezar.

Uno de los descubrimientos más importantes del proyecto ha sido la constatación de que las plataformas continentales actúan como conexión entre los sistemas litorales y los sistemas profundos y que una parte de la actividad pesquera ha roto esta conexión con la destrucción de los bosques de corales.

La destrucción de corales ha roto con la conexión entre los sistemas litorales y los profundosHa sido necesario llegar a la necesidad de la conservación de áreas marinas más allá de la costa para darnos cuenta de un hecho tan primordial para el funcionamiento de los océanos. Todavía ignoramos muchos aspectos del papel principal que juegan las comunidades dañadas en las plataformas, y ya encontramos pocas para estudiarlo.

Tenemos la sensación de llegar tarde. Pero los resultados de las investigaciones en estas zonas, tanto a bordo de los buques oceanográficos como los laboratorios, nos hacen ser un poco optimistas. Si paramos pronto la manera de explotar los océanos, quizás estaremos en tiempo de recuperar estas comunidades de la plataforma, y en pocos años podríamos disfrutar de una pesca sostenible que, hoy por hoy, no tenemos.

¿Es posible volver atrás?

Y es que todavía quedan espacios marinos con una alta biodiversidad y tan poco conocidos que nos ofrecen sorpresas. Este verano, en el Canal de Menorca, descubrimos importantes bancos de corales negros acompañados de gorgonias y de esponjas. Es uno de los fondos mejor conservados que hemos podido ver en aguas de las Islas Baleares. Sin duda, un caso excepcional que nos recuerda cómo podrían ser los fondos del Mediterráneo hace unas décadas, antes de que los sistemas de pesca, como el arrastre, fueran tan destructivos con el fondo marino. (Encontraréis más información sobre este descubrimiento en Recerca en Acció).

Hay formas de explotar los recursos marinos que no dañan la riqueza del fondo, hecho imprescindible para que la vida se desarrolle. ¿Podemos volver atrás, pero sin dejar de explotar los recursos marinos? ¿Se puede hacer de una manera sostenible y razonable? Estamos convencidos de que es posible. Uno de los objetivos principales de nuestros estudios es demostrar que se puede disfrutar y vivir del mar sin destruirlo.
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