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Josep Lluís Alay

Director del Observatori del Tibet y de Àsia Central de la Universitat de Barcelona

El Tíbet, 'Science' y la política china

29 DE SEPTIEMBRE DE 2010


Los últimos meses hemos podido comprobar cómo la revista Science dedicaba su atención al Tíbet, haciéndose eco de los últimos estudios genéticos relacionados con la adaptación natural de los tibetanos a la altitud.
Primero fue a través de su portal de internet con un goteo de noticias entre mayo y julio para terminar con la publicación de diversos artículos en el número 329 de la revista[1].

Las sorprendentes adaptaciones de los tibetanos a la altitud

Todos los estudios publicados por Science coinciden en que los tibetanos presentan una adaptación genética a la altitud y eso les permite vivir de forma permanente y sin ningún problema en una franja de altitud de entre 3.500 metros y 4.500 metros, en algunos casos hasta 5.000 (equivalente a una disminución de entre el 34% y el 45% de oxígeno respecto al nivel del mar) [2]. Se trata de una adaptación perfecta que no presentan otras poblaciones, como los amerindios de los Andes. Uno de los artículos[3], también publicado en Science Express de mayo, indicaba el descubrimiento de 10 genes específicos presentes en los tibetanos destinados a contrarrestar la falta de oxígeno en altitudes de más de 3.500 m.

Contrariamente a lo que se podría pensar, los artículos publicados en julio subrayaban que la solución aportada por genes tibetanos no iba asociada a un aumento en la producción de glóbulos rojos en la sangre y, por tanto, de hemoglobina, que es la respuesta habitual de metabolismo de aquellos que se trasladan desde tierras bajas a elevadas. Todo parece indicar que un aumento en la concentración de glóbulos rojos es en realidad contraproducente ya que aumenta la viscosidad de la sangre y esto impide una buena oxigenación. Queda por saber pues cuál sería el mecanismo concreto que aportaría oxígeno al metabolismo de los tibetanos, aunque los últimos estudios parecen confirmar que las altas concentraciones de moléculas de óxido nítrico que presenta esta población en la sangre serían las responsables
[4].

Habitantes de la meseta de hace 10.000 años como mínimo

De acuerdo con los estudios mencionados, los tibetanos se habrían establecido de forma permanente en el altiplano por un período que va de los 25.000 hasta los 10.000 años atrás[5], tiempo suficiente para que las poblaciones tibetanas se adaptasen genéticamente a la altitud. Resulta extremadamente difícil precisar estas fechas desde un punto de vista únicamente genético. Hasta aquí, podemos hablar de ciencia publicada en el volumen 329 del Science entre las páginas 40 y 75[6]. Punto y aparte.

Oscuros intereses políticos

Ahora bien, la polémica está servida a partir de la página 75 del mismo volumen, cuando aparece un último estudio llevado a cabo mayoritariamente por científicos chinos, con algunos de ellos adscritos al prestigioso hospital que el ejército chino administra en Lhasa, sobre la adaptación de los tibetanos a la hipoxia o falta de oxígeno. Si rascamos un poco en el texto del artículo enseguida nos damos cuenta de que la ciencia ha sido superada por la ficción de forma que oscuros intereses políticos terminan sin misericordia con el prestigio y rigor de Science. En los primeros párrafos de este último artículo (en la p. 75) los autores sueltan un lacónico como quien no quiere la cosa: “The best-fitting modelo suggested that the Tibetan and Han Population diverged 2,750 years ago...” La revista Science News del 2 de julio de 2010 se hace eco y le dedica una noticia bajo el título “Tibetan adaptation to high altitud occured in less than 3,000 years”; y en el interior de la noticia los editores remachan el clavo al afirmar que “a comparison of the genomas of 50 Tibetanos and 40 Han Chinese shows that ethnic Tibetanos split off from the Han less than 3,000 years agosto”.

Aseveraciones a-científicas

Concluimos, por tanto, que Science da absoluta veracidad al estudio científico participado por el Hospital Militar de Lhasa. No podremos entrar en demasiados detalles por falta de espacio, pero las afirmaciones anteriores contienen dos aseveraciones del todo a-científicas que merecen nuestra atención:

1. Que en algún momento de la historia chinos (o han, una hipercorrección absurda en nuestro pero que tanto triunfa en los medios de comunicación) y tibetanos formaron una única población, y

2. La proximidad en el tiempo (2750 o 3000 años atrás) de esta supuesta separación entre chinos (han) y tibetanos desde un supuesto tronco común.

Nada de esto es inocente.
Dejemos de lado el supuesto tronco común que nadie ha podido demostrar nunca. ¿Por qué sentencia el artículo con un "2750 años atrás"? ¿Y cómo obtiene esta datación tan cercana en el tiempo? El artículo responde a la segunda cuestión a través de una compleja simulación[7] donde se comparan poblaciones chinas, tibetanas y danesas, utilizando como valor inicial para la separación entre chinos y tibetanos -3.000 años y obteniendo un valor final de la simulación de -2750. Se trata de un bucle: se simula para volver al valor inicial que no se argumenta (y no se sostiene desde ningún punto de vista histórico o arqueológico).
'Science' ha facilitado una coartada científica para demostrar que los tibetanos son chinos
La simulación curiosamente se hizo en la Universidad de California, Berkeley (con excelentes relaciones con la contraparte china). El responsable de llevarla a cabo, el científico danés Rasmus Nielsen, en una entrevista por correo electrónico con el New York Times[8] de hace dos meses reconocía que en lugar del valor inicial mencionado se podría haber usado "-6000" y la simulación también hubiera funcionado o que los valores iniciales de poblaciones en el momento de la separación (288 para chinos y 22.642 para tibetanos [sic]), eran aleatorios, ¡pero funcionaron! Mark Aldenderfer (Univeristat California, Merced), reconocido arqueólogo especializado en la colonización humana de la meseta tibetana, afirma que esta se produjo al menos hace más de 7.000 años y podría ir perfectamente hasta hace 20.000 años. Otros arqueólogos e historiadores consideran también absolutamente inverosímiles las cifras de poblaciones iniciales.

"Tibetanos y chinos son hijos de una misma madre patria"

Volvemos al argumento del artículo chino. La polémica simulación, en definitiva, los conduce directamente al año 740 a. C. (Equivalente a -2750), en plena dinastía china Zhou (siglo XI a. C. - 256 a. C.), un período histórico de la civilización china testimoniado por la arqueología y la existencia contrastada de la propia escritura china. De esta manera el artículo nos está diciendo, sin rubor, que los tibetanos hacia el 740 a. C. eran chinos (han) ­-y hablarían chino también- que decidieron emigrar a tierras altas, dejando sus hermanos chinos (han) en las tierras bajas de Pekín y "afueras". De hecho, eso es lo que vienen diciendo los altavoces chinos en el Tíbet de la propaganda política desde hace décadas y que, incluso, canta Tseten Drolma[9], famosa voz ruiseñor del régimen: "Sol y la luna son hijos de la misma madre, tibetanos y chinos son hijos de la misma madre patria: la China". El volumen 329 de Science les regala la coartada científica que había para demostrarlo[10], siguiendo esa estrategia del "calumnia, que algo queda". También en ciencia, añadiría yo.

Felicidades, Science(-fiction)

1.  5. J. F. Storz, Genes for high altitudes. Science 329, 40-41; T. Simonson et al. Genetic Evidence for High-Altitude Adaptation in Tibet. Science 329, 72-75; Xin Yi et al. Sequencing of 50 Human exoma Reveal Adaptation to High Altitude. Science 329, 75-78.
2. http://www.altitude.org/air_pressure.php
3. T. Simonson et al. Genetic Evidence for High-Altitude Adaptation in Tibet. Science 329, 72-75.
4. J. F. Storz, Genes for high altitudes. Science 329, 40-41.
5. J. F. Storz, Genes for high altitudes. Science 329, 40-41 o el artículo también reciente: Beall C: et al. Natural selection donde EPAS1 (HIF2a) associated with low hemoglobin concentration in Tibetan highlanders. Proceedings of the National Academy of Sciences., Vol.. 107, 25, 11,459 a 11,464, June 7, 2010.
6. Quiero remarcar que el artículo de T. Simonson et al. (Science 329, 72-75), que incluye científicos chinos en su equipo de investigación, en concreto de la Universidad Médica de Qinghai, es impecable desde un punto de vista científico.
7. Supporting Online Material for Xin Yi et al. Sequencing of 50 Human exoma Reveal Adaptation to High Altitude. Science 329, 75-78.
8. http://www.nytimes.com/2010/07/02/science/02tibet.html?_r=1
9. http://www.gmw.cn/01gmrb/2006-11/19/content_509760.htm
10. Sólo apuntar que Science Magazine tiene su propio portal de internet establecido en la RP China y en chino (sin censurar, claro): http://www.sciencemagchina.cn/



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Comentarios

       
4 comentarios

darell smith 20/05/2011
Knew this all along! Its funny how its alway free tibet free tibet! Every piece of land belonged to someone else @ one time! I don't hear mexico crying over texas n new mexico saying free mexico. Face it obvioudly china is the stonger country and the stronger one will always defeat the weak! What really sucks is tibetans are getting visas to come to the US and paying citizens to marry them. And they claim peace n ethics. Obviously not! How can a culture clain to have good morals and then be total hypocrits? They will never be free so except reality cause nothing is changing and China is here to stay for good!

marcguinjoan 30/09/2010
Josep Lluís, un article brillant. Moltes felicitats!!!

Judit Mateu 29/09/2010
Brillant article, que només fa que "informar-nos" de fins a quin punt estem desinformats de la realitat que els xinesos pretenen amagar i per tant de demostrar quelcom que és absurdament fals. Fins aviat. Judit

Pau Vinyes i Roig 29/09/2010
Excel·lent article Josep, i molt ben argumentat. Queda clar que la dictadura xinesa mou mar i cel per a demostrar allò que és indemostrable. Però el que sobte més que una revista tan prestigiosa com Science pugui arribar a publicar estudis d'aquest tipus sense haver-los contrastat abans. Seria el més mínim que podria fer, si tenim en compte que figura com una de les més prestigioses i serioses revistes científiques del món, o això creiem. Gràcies per obrir-nos els ulls. Pau

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