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Mentxu Ramilo

Doctora en Ciencias Políticas y de la Administración (UPV/EHU). Área de I+D de Proyelia

Las claves para una Sociedad del Conocimiento

12 de mayo de 2010


Foto: Daniela  Hartmann
Tras la experiencia de Barack Obama en la Casa Blanca, comienzan a aparecer iniciativas de Administración 2.0 y Política 2.0, impulsadas por un nuevo perfil de gestor que trata de transmitir una forma diferente de hacer política y trabajar para y con la ciudadanía. La actividad pública se hace así más transparente, como en el caso del Open Government Initiative en Estados Unidos o Irekia en Euskadi; libera datos públicos para que sean utilizados para crear servicios de valor añadido, como Data.gov en Estados Unidos u Open Data Euskadi; o cuenta con la participación de la ciudadanía para elaborar nuevas políticas y servicios públicos o mejorar los existentes, como la plataforma eCatalunya para el trabajo colaborativo y el intercambio de ideas o la mejora de tres portales de la red Euskadi.net.

Los análisis de cómo se han ido configurando estas políticas son importantes para valorar el trabajo hecho y proponer mejoras. Las conclusiones de estudio comparativo que presento, basado en el desarrollo de estas políticas en Catalunya y Euskadi desde 1995 hasta 2005, son un buen ejemplo. Mientras que en el caso catalán las políticas públicas de promoción de la Sociedad de la Información y del Conocimiento se produjeron de abajo hacia arriba (modelo pluralista), impulsadas en inicio por numerosos actores, en el caso vasco éstas han sido promovidas desde el propio gobierno, sin contar demasiado con la opinión de otros agentes (modelo jerárquico). Sin embargo, las organizaciones catalanas valoran peor los resultados obtenidos, ya que tenían mayores expectativas con respecto a los resultados de promoción. Por su parte, en Euskadi, las organizaciones valoran mejor los resultados; el Gobierno Vasco, pese a no hacerlas partícipes en los momentos de la planificación, sí que contó con estos agentes en la ejecución de programas.

Otra de las conclusiones del trabajo es que los modelos de promoción de la Sociedad de la Información tienden a la convergencia: tarde o temprano todos los países, nórdicos y latinos, se han ido dotando de equipamientos de acceso a Internet gracias a la convergencia de canales (televisión digital, móvil, PC, PDA, etc.). Por el contrario, la Sociedad del Conocimiento tiende a la divergencia. La generación de ideas creativas y conocimiento en espacios y entornos de innovación, presenciales o virtuales, no será similar en todos los países. El motivo es que la Sociedad del Conocimiento se basa en las personas, en su experiencia y conocimiento, y no en la presencia de grandes infraestructuras que son fáciles y atractivas de inaugurar. Además, en muchos casos, las personas no desarrollan todo su potencial, ya que las bases de la Sociedad del Conocimiento no están bien extendidas ni interiorizadas en términos culturales. Dichas bases son una comunidad social integrada (el capital social), una cultura emprendedora e innovadora y un conjunto de valores de trabajo colaborativo y en red.

Caminar hacia el conocimiento

Lo primero que debe garantizarse para una transición de la Sociedad de la Información a la del Conocimiento es el acceso universal a las tecnologías de la información y la comunicación (TIC). Para ello es imprescindible reducir el coste de los equipamientos, expandir las infraestructuras de telecomunicaciones al conjunto del territorio, reducir los precios del acceso a Internet y garantizar velocidades reales de navegación.

Para una transición de la Sociedad de la Información a la del Conocimiento debe garantizarse el acceso universal a las TIC Por otro lado, debe aumentarse la cultura de uso de las TIC. Resulta curioso que, en muchos hogares, los ordenadores, escáneres e impresoras sean objetos de decoración más que verdaderas herramientas para la formación, creación de contenidos o divulgación. De ahí la necesidad de fomentar una cultura en este sentido y de difundir la cantidad de posibilidades que pueden encontrarse en el ciberespacio. Es fundamental que acercarse a las TIC resulte motivador, ya sea buscando ocio, formación, relaciones interpersonales o trabajo. Las utilidades son muchas y la (in)formación en las TIC es posible de forma autodidacta o a través de centenares de centros públicos de formación o en academias privadas (con muchos cursos gratuitos subvencionados). También es fundamental la difusión de las iniciativas públicas ya en marcha para socializar el uso de las TIC, así como dar importancia a generar información, compartir conocimiento y “trabajar en red” en la vida cotidiana.

Para el avance hacia la Sociedad del Conocimiento es también necesario incorporar el concepto de creatividad en la sociedad, y hacerlo en un ambiente favorecedor. Esta creatividad debe entenderse como creación de nuevas ideas precedidas de un método riguroso de trabajo, análisis y síntesis. Quien quiera investigar tiene por delante un arduo trabajo, cuyo valor más importante es la satisfacción personal de haber hallado alguna respuesta y muchas más preguntas.

En este sentido, el ambiente es un elemento fundamental para garantizar esta creación de conocimiento. A pesar de la ambición constructiva y vocación de servicio de muchos, el ambiente y los valores sociales de moda condicionan el comportamiento y las decisiones. Siempre hay emprendedores y científicos, a pesar de los modelos sociales “fáciles” que transmiten los medios de comunicación (personas especuladoras y del mundo del espectáculo que consiguen dinero fácil y fama, concepto ya sin prestigio). Comienza a percibirse un problema importante: hay centenares de ayudas públicas para la creación de empresas, pero faltan personas emprendedoras que se animen a sacrificar su tiempo y dedicar parte de su vida a la creación de nuevas empresas y servicios innovadores. No sólo se trata de disfrutar con lo que uno hace y con quien lo hace: un ambiente que favorece la creatividad y la investigación, sin presión por obtener resultados a corto plazo, es además un espacio de libertad abierto a la generación de ideas nuevas.

Por último, llegamos a la innovación, es decir, a todos aquellos procesos que permiten crear nuevos productos y servicios y mejorar la competitividad y productividad de las organizaciones. Además de las condiciones ya señaladas, para garantizar una comunidad innovadora es indispensable que haya personas laboriosas con ideas originales que sepan liderar y contagiar su entusiasmo por la creación, la interiorización y la difusión de nuevos conceptos, valores y conocimientos. A estas personas se las puede denominar ‘dinamizadoras relacionales’. Son éstas las que precisamente están generando la Administración 2.0 y la Política 2.0.

Para que la utilización de las TIC alcance todo su potencial innovador es necesario fomentar la cultura innovadora en todos los ámbitos de la sociedad. Es también fundamental crear nuevos modelos organizativos o adaptarlos a las nuevas necesidades y entornos de complejidad e interdependencia de los problemas actuales. De ahí la necesidad de transformar las organizaciones burocráticas y jerarquizadas en modelos más flexibles de trabajo en red que permitan flujos de comunicación y de intercambio de información más abiertos, transparentes y participativos.

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