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Historia de la Ciencia

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Oliver Hochadel

Investigador del CEHIC

Atapuerca en la Expo: el ADN de España en Shanghái

11 de mayo de 2010


Foto: Leted
En 2006, Alemania celebro el 150 aniversario del descubrimiento del primer Hombre de Neandertal, que lleva el nombre de un valle cerca de Dusseldorf. Los medios de comunicación bromearon sobre el “primer alemán”, pese a que hace 40.000 años no había controles fronterizos y que los fósiles neandertales se encuentran por toda Europa y Asia occidental.

El ADN utilizado para secuenciar el genoma neandertal, publicado el pasado viernes en la revista Science, fue extraído de las tibias de fósiles neandertales encontrados en Croacia. Próximas secuenciaciones incluirán fósiles de España, Rusia y Alemania. Svante Pääbo, un experto mundial en el uso de ADN antiguo, es de origen estonio, nació en Suecia y trabaja en Alemania. La publicación reciente estaba firmada por 56 autores de más de una docena de grupos de investigación de Estados Unidos, China y toda Europa. La investigación de la evolución humana parece ser una cuestión internacional.

Apenas unos días antes de la publicación del genoma del neandertal, la Expo de Shangái abrió sus puertas. En la primera sala del pabellón español, diseñada por Bigas Luna, los visitantes se encontrarían en una especie de cueva. Como explica la nota de prensa de la Fundación Atapuerca, esa sala pretende evocar el famoso lugar prehistórico de Atapuerca, cerca de Burgos. Los visitantes empezarán su circuito con el “ADN de España”.

En un principio, la Fundación Atapuerca y la Sociedad Estatal para Exposiciones Internacionales (SEEI), responsable del pabellón español, habían planeado mostrar algunos de los fósiles de Atapuerca  como punto de partida para un “viaje en el tiempo”. Al final, Bigas Luna optó por un simple fragmento de sílex que había recogido él mismo en la sierra de Atapuerca como único objeto material.

En el año 2000, algunos fósiles de Atapuerca se habían exhibido en el pabellón español de la Expo de Hanóver. Aunque algunos de aquellos fósiles tenían medio millón de años (el Homo heidelbergensis de la Sima de los Huesos), los fósiles del Homo antecessor, también de Atapuerca, tienen al menos 780.000 años. Estos fósiles son, por tanto, los restos de homínido más antiguos de Europa, y el Homo antecessor ha sido llamado “el primer europeo” e incluso “el primer español”. En este caso, no está claro si se trata sólo de una broma. Un periodista de El País escribió que los fósiles en el pabellón español de Hanóver permitirían al visitante “dialogar” con el Homo antecessor.

Puede parecer extraño que unos frágiles fragmentos de hueso de una especie extinguida hace tanto se hayan convertido en representativos de su país. Pero España no es, ni mucho menos, el único país que emplea fósiles como embajadores internacionales. Etiopía, por ejemplo, usó una réplica del esqueleto de la famosa Lucy (un Australopithecus afarensis de más de tres millones de años) como atracción central en la Expo de Aichi de 2005.

Estamos ya en el siglo XXI. Tecnologías avanzadas nos permiten extraer y secuenciar el ADN de un neandertal. Y, con todo, el vínculo íntimo entre los fósiles de homínidos y la identidad nacional se puede rastrear hasta el siglo XIX. Un fragmento de sílex de la sierra de Atapuerca simboliza el “ADN de España”. La necesidad de reconstruir continuidades nacionales hacia el pasado más remoto parece inmune a los cambios tecnológicos y la globalización. Los científicos españoles de Atapuerca están al plato y a las tajadas: en los escenarios internacionales impresionan a sus colegas paleoantropólogos con numerosas publicaciones en revistas de alto impacto; en la escena doméstica, y con la ayuda de los medios de comunicación nacionales, cultivan la noción de la “montaña mágica” de Atapuerca, hogar de “nuestros ancestros”.

Esto promueve a veces extrañas alianzas. El servicio de prensa de la Fundación Atapuerca informa así sobre el pabellón español en Shanghái: “La coincidencia en el tiempo de los restos de homínidos encontrados en ambos países resalta además la antigüedad de la población en ambas naciones”. Esta frase alude a los famosos fósiles encontrados en Zhoukoudian (cerca de Pekín) desde 1928. Tienen unos 500.000 años y pertenecen al Homo erectus. En China no es ninguna broma que el Homo erectus (a veces llamado Homo pekinensis) es el chino más antiguo. Es casi una doctrina de estado, apoyada por la mayoría de científicos del país nipón, que los chinos descienden del Hombre de Pekín. Poco importa a los nacionalistas chinos que el resto del mundo considere que los humanos modernos aparecieron en África hace unos 130.000 años.

La situación en Europa occidental es muy diferente y, no obstante, podemos preguntarnos por qué Atapuerca tiene tanto atractivo para este tipo de discursos. La pequeña sierra burgalesa está considerada como el lugar del inicio de la historia de España en muchas versiones populares de la historia. Con todo, el hecho de que Atapuerca esté tan atrás en el tiempo la hace completamente inocente. Los antiguos homínidos no tienen nada que ver con la torturada historia de España en el siglo XX, o con la leyenda negra de la España intolerante y subdesarrollada de unos siglos atrás. Recordémoslo: los homínidos como el Homo antecessor eran caníbales.

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