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Economía

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Daniel Campos

Profesor Lector. Grupo de Fisica Estadística (UAB)

¿Se pueden predecir las crisis?

17 de marzo de 2010


Foto: Javier.Hammad
En los tiempos que corren, la pregunta que titula el artículo se oye en muchos círculos. Por supuesto siempre hay quien tiene preparado el consabido “se veía venir…”, tanto entre expertos como entre ciudadanos de a pie. Pero cuando en ciencia hablamos de predecir planteamos algo que va más allá: hasta qué punto se puede anticipar la fecha y la magnitud del crac.

Aclarar, antes que nada, que aquí me refiero a las crisis de los mercados financieros, ésas que hacen que los valores bursátiles se desfonden y que los habituales de Wall Street se lleven las manos a la cabeza presas del pánico. Las otras, las crisis más mundanas y terribles, las que condenan a muchos al desempleo y a practicar una economía de subsistencia, pueden entenderse hasta cierto punto como una consecuencia de las primera. Los mercados bursátiles, aunque a muchos nos resulten lejanos, representan un objeto de estudio más asequible para los científicos porque funcionan con reglas e indicadores numéricos relativamente rígidos y establecidos. De hecho, con el paso de los años los modelos estadísticos se han ido adueñando del terreno de las decisiones financieras, que antes pertenecía a los expertos y los gurús. Si bien aún existen muchos escépticos al respecto, hoy en día son en buena medida los ordenadores los responsables de las órdenes de compra y venta . En este sentido, cabe remarcar la publicación, en 1973, del célebre trabajo de Fisher Black y Myron Scholes, que representa el pilar matemático en que se basan algunos de los mercados más importantes de derivados financieros.

Sin embargo, todos esos modelos conocidos y aplicados a diario por grandes inversores, bancos y compañías aseguradoras, se muestran por lo general impotentes frente a situaciones extremas como las que plantea una crisis. Esto es así porque esos modelos están diseñados únicamente para explicar cambios graduales y suaves en los precios o los indicadores bursátiles. Por ejemplo, según el modelo de Black y Scholes, una caída de la bolsa tan súbita como la que se produjo en el famoso lunes negro de octubre de 1987 sólo sería posible, en términos de probabilidades, una vez cada 520 millones de años.

En general se acepta que los cracs presentan situaciones muy particulares de los mercados, en las que no tienen cabida muchos modelos matemáticosLos economistas, por tanto, aceptan en general que los cracs representan situaciones anormales y muy particulares de los mercados, donde los modelos matemáticos estándares no tienen cabida. Frente a esto, los físicos han aparecido en los últimos años con nuevas soluciones al problema, empeñados como siempre en demostrar que la suya es la “ciencia del todo”. Una de las teorías con más adeptos entre los llamados econofísicos es la que dice que las crisis representan situaciones en que el sistema (el mercado financiero) entra en una dinámica singular en la que exhibe propiedades diferentes. En física esas situaciones tienen un análogo bien conocido: las transiciones de fase. El ejemplo más cotidiano que conocemos son las transiciones de fase de una sustancia entre los estados sólido, líquido y gas, en cada uno de los cuales el comportamiento de la sustancia es muy diferente. Por tanto, en el análogo económico se podría hablar de una transición de fase del estado de bonanza económica al estado de recesión.

Pero ¿cómo determinar si la analogía tiene realmente sentido? Las transiciones de fase se caracterizan por el hecho de que determinados parámetros del sistema varían de valor de forma muy abrupta, aunque siguiendo leyes conocidas. Para el caso de los mercados financieros, el modelo simplificado propone que todos los inversores forman una especie de red de individuos interconectados entre ellos. Las decisiones que toma cada inversor son debidas en parte a su propia capacidad de análisisy en parte a una tendencia a dejarse llevar por los demás e imitar las decisiones del resto.

Este fenómeno de imitación, habitual en cualquier tipo de red social, es en gran medida el responsable de las famosas burbujas económicas que suelen preceder a las crisis. Lo que los econofísicos han observado es que este tipo de modelos de redes padecen efectivamente transiciones de fase y que, cuando éstas se producen, algunos parámetros del sistema comienzan a crecer y oscilar de una forma muy particular. Es lo que se denomina oscilaciones log-periódicas. Resulta impresionante comprobar cómo efectivamente muchos indicadores bursátiles en los meses (o incluso años) previos a una crisis parecen mostrar esas oscilaciones, lo cual constituye la principal prueba empírica en la que se amparan los defensores del modelo.

En su libro Why Stock Markets Crash, el geofísico Didier Sornette (principal cabeza visible de la teoría de las transiciones de fase), además de recopilar y discutir en detalle todos esos datos económicos, va más allá y analiza en términos similares la crisis demográfica que actualmente vive el planeta. Hace ya tiempo que los expertos alertan de que el crecimiento acelerado de la población mundial  en los últimos 100 o 200 años es insostenible. Sornette incluso se atreve a proponer una fecha (el año 2050) en la cual, según sus cálculos, es previsible que la crisis llegue a su punto culminante y, por tanto, pueda producirse una transición de fase. No está nada claro qué podría suceder más allá dada la falta de precedentes históricos. Resulta, cuanto menos, inquietante.

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