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Josep Maria Cortés

Josep Maria Cortés

Periodista económico

La mala conducta de China

5 de noviembre de 2009


Foto: Michellelee78
Los bancos centrales del dólar, el euro y la libra esterlina preparan una acción conjunta para acabar con la caída en picado del yuan, la moneda china. Su bajo precio frente al billete verde está provocando un superávit comercial del gigante asiático, con efectos muy negativos para el resto de economías.

Cuando finalizaba la década de los ochenta, el yen japonés se había devaluado seriamente frente al dólar, lo cual hundió la competitividad norteamericana y elevó a los cielos la economía japonesa. Entonces se produjo un ataque coordinado de dólares, libras, marcos alemanes y francos franceses, que tomaron posiciones en activos nominados en yenes. El yen subió hasta límites insospechados y aquel primer paso fue el origen (aunque no calculado ni intencionado) de una crisis, la de los noventa, de la que Japón sólo se ha recuperado en parte. Cuando una divisa sube por efectos especulativos, como le ocurrió al yen japonés, su economía se hincha pero, paralelamente, pierde capacidad para generar riqueza.

El enemigo hoy es el yuan chino. El presidente de la Reserva Federal,  Ben Bernanke, hablaba hace poco sobre Asia, los desequilibrios internacionales y la crisis financiera, pero no criticó específicamente la horrible política monetaria china. Y es que los bancos centrales dicen siempre lo contrario de lo que piensan. El mal comportamiento de China se está convirtiendo en una amenaza cada vez mayor para el resto de la economía mundial.

El comportamiento económico chino se está convirtiendo en una amenaza para la economía mundialHay otras monedas que se revalúan como la libra esterlina, pero sus motivos son de índole de mercado. En el caso de China, el yuan sube porque las autoridades chinas alcanzan su objetivo comprando o vendiendo su moneda en el mercado de divisas extranjeras; a esta política le contraponen las restricciones impuestas a la capacidad de los inversores extranjeros para meter y sacar su dinero del país.

Es decir, Pekín practica el proteccionismo monetario más descarado. Impide a los fondos de inversión entrar con transparencia en su mercado interior mientras que su Banco Central equilibra el tipo de cambio con una ligera bajada permanente frente al dólar. La competitividad china crece, día a día. El país asiático importa bienes de equipo e ideas mientras exporta mercancías de bajo precio y, por lo tanto, exporta paro y ‘deseconomías’ a los sectores industriales de otros puntos del planeta.

¿Habrá acción coordinada contra China? Si se hubiese impuesto la dinámica de la oferta y la demanda, el valor de la moneda china se habría disparado. Pero las autoridades chinas no han permitido  que subiese. Han mantenido el yuan bajo vendiendo cantidades inmensas de la moneda y comprando a cambio una enorme reserva de activos extranjeros, principalmente en moneda estadounidense, valorada  actualmente en unos dos billones de dólares. Pekín ha mantenido el tipo de cambio fijo y, como el dólar se está devaluando especialmente frente al euro, el efecto final obtenido por las autoridades chinas “es una devaluación real del yuan frente a las demás divisas”, ha escrito recientemente el Nobel Paul Krugman. Mientras tanto, la productividad del sector de la exportación chino ha aumentado seriamente. Este dato, combinado con la devaluación factual del yuan, ha permitido que los productos chinos se abaratasen exageradamente en los mercados mundiales.

Mientras las cosas no cambien, los planes fiscales de Washingtton, Berlín, Londres, Paris o Madrid no servirán de mucho o, mejor dicho, deberán seguir aplicándose durante mucho tiempo si queremos mantener el tono de las economías occidentales. Conviene recordar que el presidente Franklin Roosevelt acabó con la recesión de 1929-1933, que prevaleció durante los primeros años de su predecesor Herbert Hoover en la Casa Blanca. Pero la Gran Depresión en sí no terminó antes de seis largos años después.

Ahora, Larry Summers, principal consejero económico del presidente Barack Obama, duda de la conveniencia de  lanzar un segundo paquete de estímulos. "Los recursos son limitados", dijo recientemente. Así que Washington se concentrará en extender las ayudas a parados y pensionistas, mientras invierte lo presupuestado en sectores que permitan crear empleo, como la energía, la salud y la educación. Un estilo mutatis mutandi, similar al que preconiza el presidente español, Zapatero. Pocos días después de celebrar el fin de la recesión, las agencias internacionales nos recuerdan que la recuperación será lenta. No tendremos, al parecer, una poderosa recuperación en forma de V para la producción total y el gasto de los consumidores. De hecho, la mayoría de los pronósticos advierten de que el desempleo continuará aumentando a corto plazo.

Uno de los factores que desencadenan esta lentitud es el superávit comercial de China, un país que importa ideas, spin offs de las principales universidades de Norteamérica y Europa y hasta prototipos calcados sin pagar derechos de autor, ni licencias o royalties. Pero es que además exporta mucho y mucho más barato; exporta, por tanto, paro, pobreza y deslocalizaciones.

Comentarios

       
1 comentario

Hector Guillermo 17/11/2009
Muy buen artículo, Quisiera conocer cuál cree que es el posible efecto que una revaluación del Yuan sobre las economias emergentes que son básicamente exportadoras de materias primas?.

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