Sistemas de monitorización a distancia, de análisis sanguíneo, administradores de fármacos, centros productores de imágenes o conectores nerviosos. Estos y otros muchos son los dispositivos que la microelectrónica está generando para una medicina en la que el concepto de implante inteligente se configura como un negocio de enorme proyección. Tanto que los expertos del MIT no han dudado un segundo en valorar esta combinación tecnológica como una de las más prometedoras del año.
XAVIER PUJOL GEBELLÍ | 22 DE NOVIEMBRE DE 2010