No es fácil acertar con la receta de la innovación, y mucho menos en tiempos de crisis como los actuales. Pero, para quien vive de ventas multimillonarias, mantener alto el pabellón de la I+D es poco menos que una obligación, si quiere conservar una posición de privilegio y posicionarse para el futuro con independencia de los malos números de un par de ejercicios. Es con altos porcentajes de inversión en la generación de conocimiento y su transformación en producto, en tecnología o en servicios, que las grandes compañías están afrontando los malos tiempos. Algo así como “sembrar hoy para recoger mañana”.
Xavier Pujol Gebellí | Ludwigshafen | 4 de febrero de 2010