El coche eléctrico, tal y como está concebido actualmente, tiene visos de no ser más que un eslabón entre los vehículos dotados de motor de combustión y los que en relativamente pocos años deberían poblar las calles y carreteras del planeta. Pese a que la tecnología necesaria para ello todavía no está disponible, crecen los esfuerzos para acelerar el proceso.
MALÉN RUIZ DE ELVIRA | 20 DE AGOSTO DE 2010