Renovarse o, como reza el dicho, morir en el intento. La Universidad española, apremiada por la construcción del espacio común de Educación Superior, se ve abocada a importantes reformas, algunas de ellas de carácter estructural. La docencia, establecidos los criterios en el proceso de Bolonia, ha empezado ya su singladura, no exenta de polémica, con unos recursos que no pocos han calificado de exigüos y con las dificultades propias de todo proceso de cambio. Pero en una universidad moderna que aspira a ser competitiva caben otras competencias que van más allá de su papel cohesionador, social y territorial. La investigación y la innovación, en términos de transferencia de conocimiento, son retos que Europa entiende "inexcusables".
Xavier Pujol Gebellí | 10 de junio de 2010