Dos años de anuncios, debates y borradores de la nueva Ley de la Ciencia, cuatro meses de trabajo frenético en la Secretaría de Estado de Investigación para concretar un documento y repetidas declaraciones llenas de expectativas de la ministra de Ciencia e Innovación, Cristina Garmendia. Todo ha desembocado en una sorprendente discreción política tras la aprobación, en la reunión del Consejo de Ministros del pasado 7 de mayo, del anteproyecto de Ley de la Ciencia, la Tecnología y la Innovación.
Alicia Rivera | 18 de mayo de 2010