Las redes de investigación de excelencia creadas al amparo de la Unión Europea no consiguen tener vida propia y sobrevivir. En su mayoría, desaparecen al concluir la financiación, según un informe del Tribunal de Cuentas europeo. El resultado supone una mala noticia para este instrumento de política científica, ahora que Europa se prepara para una nueva etapa de I+D en un marco político renovado.
Malén Ruiz de Elvira | 17 de noviembre de 2009