En la noche del 7 al 8 de julio, el Solar Impulse, pilotado por el aviador suizo André Borschberg, sobrevoló los montes Jura en busca de un hito hasta entonces inalcanzado. Durante 26 horas, el aeroplano pudo mantenerse en el cielo con un combustible inédito. Baterias eléctricas cargadas con 12.000 células solares hicieron posible un vuelo que forma parte ya de la particular historia de la aviación.
Xavier Pujol Gebellí | 20 de julio de 2010