Si hay una rama de la ciencia en la que la investigación básica y la aplicada han vivido tradicionalmente de espaldas, esta es la que tiene que ver con la salud. Mientras en un extremo la bioquímica, la biología molecular y la genética anunciaban el siglo de las Ciencias de la Vida, en el otro los clínicos vivían enfrascados en mil y un ensayos y en aproximaciones empíricas a nuevas terapias. Las tornas han cambiado. Y en oncología es donde se adivinan más y mejores resultados.
Xavier Pujol Gebellí | 25 de junio 2010