El reciente cierre preventivo de 4.700 explotaciones agrícolas en Alemania, principalmente avícolas y porcinas, ha reabierto el debate de la contaminación por dioxinas. Se discuten aspectos tan centrales como los umbrales de toxicidad, cómo reducir los niveles de exposición o cómo mejorar el control en los procesos productivos
XAVIER PUJOL GEBELLÍ | 14 DE ENERO DE 2010