Los compuestos orgánicos persistentes son una amenaza invisible pero real. Están presentes en los alimentos y en muchos productos de consumo, y de ahí pasan al ambiente y al organismo humano, donde se acumulan con la edad. Muchos mimetizan a las hormonas y contribuyen a una parte importante de las enfermedades crónicas
GONZALO CASINO | 10 DE ENERO DE 2011