La participación de las compañías farmacéuticas en la definición de una enfermedad es una fórmula contrastada para aumentar el número de enfermos que precisan asistencia médica y tratamiento. Las farmacéuticas defienden así sus legítimos intereses financieros. Pero estos intereses pueden significar un gasto sanitario innecesario y un problema de salud pública.
GONZALO CASINO | 28 DE SEPTIEMBRE DE 2010