Reconstruir la historia natural de un organismo vivo es cuestión sobre todo de tiempo y de recursos, aseguran los expertos. El uso de tecnologías moleculares no sólo complementa la aportación del registro fósil sino que, cada vez más, lo suple hasta reducir el margen de error a “prácticamente cero”. La investigación del plasmodio de la malaria constituye uno de los mejores ejemplos.
XAVIER PUJOL GEBELLÍ | 30 DE JULIO DE 2010