Hauries d´instal.lar el plug-in del flash... Descarregar plug-in de Flash

Ciencia para presidentes

ciencia para presidentes

Antropología

Disminuir Aumentar

El ‘nuevo’ cráneo de Atapuerca

Un nuevo cráneo de un individuo adulto, preneandertal, de hace más de medio millón de años ha sido desenterrado en Atapuerca (Burgos), en el riquísimo yacimiento paleontológico de la Sima de los Huesos.

27 DE JULIO DE 2010 | ALICIA RIVERA


Javier Trueba  / Madrid Scientific Films

La reconstrucción del cráneo, dicen los científicos de Atapuerca, les llevará un año por lo menos, dada su fragilidad. No va a ser éste, en cualquier caso, el primero que se reconstruye. Desde que comenzaron las excavaciones científicas sistemáticas de la Sima de los Huesos hace un cuarto de siglo ya se han recuperado allí restos craneales de 17 individuos, de algunos sólo pequeños fragmentos. El nuevo hallazgo, sin embargo, podría ser uno de los más completos, el segundo o el tercero más completo, dice Juan Luis Arsuaga, co-director de las excavaciones y responsable del yacimiento.

De momento, el más famoso cráneo de la colección de Atapuerca sigue siendo el Nº5, apodado Miguelón, una antigua calavera que se presentó al mundo en la portada de la revista Nature, en 1993, y que ahora se expone en el recién inaugurado Museo de la Evolución Humana (Burgos). Es el cráneo de su especie mejor conservado del mundo. Pero igualmente importantes son el Nº4 (Agamenón), que es otro adulto, y el Nº 6, de un niño. Los cráneos son los trofeos reverenciados de la paleontología por la cantidad de información que aportan.

Cosecha de 2010

Junto a los fragmentos del nuevo cráneo, cuyas primeras partes aparecieron en 2009, Atapuerca ha producido en la campaña de 2010 que ahora termina una buena cosecha de vestigios del pasado, como siempre. Dos herramientas de piedra halladas en el yacimiento de El Elefante, que pueden tener más de 1,2 millones de años y se convertirían en los vestigios más antiguos de ocupación humana en la zona, así como  miles de fósiles de animales de Gran Dolina, que informan a los científicos acerca de la fauna y el entorno de los homínidos del pasado –y de su alimento- integran la recolección de fragmentos de épocas remotas. De tiempos muchos más recientes, apenas cinco mil años, destaca un conjunto de tumbas que se está estudiando en la zona de El Mirador.

En un par de décadas, las excavaciones de Atapuerca han crecido notablemente, bajo la dirección de Arsuaga, Eudald Carbonell y José María Bermúdez de Castro, explorando las amplias posibilidades científicas del yacimiento. Además de los tesoros que ofrece en forma de fósiles humanos únicos en el mundo, como la colección de la Sima o los restos de Homo antecessor, descubiertos en 1994, que con casi 800.000 años corresponden a unos de los más antiguos pobladores del continente europeo, la sierra burgalesa alberga una secuencia continuada de registro del pasado.Arsuaga y su equipo han sacado de la Sima de los Huesos más de 6.500 fósiles humanos

Los yacimientos de Atapuerca son un conjunto de cuevas en un entorno por el que, desde hace más de un millón de años, han pasado o vivido diferentes especies humanas sucediéndose en el tiempo. En el Portalón de Cueva Mayor aparecen restos de hogueras y de cerámica de hace menos de 4.000 años. Es decir, hombres prehistóricos de ayer mismo, obviamente de nuestra misma especie, Homo sapiens sapiens.

En el otro extremo del tiempo, por ahora, están los Homo antecessor  representados por una mandíbula de 1,2 millones de años y por los restos de casi 800.000 años encontrados en Gran Dolina. A mitad de camino están los preneandertales (Homo heidelbergensis) de la Sima de los Huesos.

Del ferrocarril a los libros de historia

Todo empezó hace más de un siglo, cuando las obras de un ferrocarril minero inacabado abrieron una trinchera por la sierra burgalesa y cortaron cuevas cuyo sedimento quedó expuesto. Décadas después, los científicos exploran con extremado cuidado esos sedimentos en El Elefante, Gran Dolina o Mirador en busca de los restos prehistóricos. 

Los fósiles de homínidos causan siempre emoción en cualquier paleontólogo independientemente del lugar donde se descubran, y eso que suelen ser algunos pocos huesos. Un esqueleto, aunque sea parcial, ya es todo un acontecimiento, y si se trata de más de un individuo, el equipo descubridor pasa directamente a los libros de historia.

Pero la Sima de los Huesos rompe todos los moldes de la paleoantropología. En algo más de un par de décadas, Arsuaga y su equipo han sacado de ese extremo de la cueva más de 6.500 fósiles humanos. Están representados todos y cada uno de los huesos del esqueleto y pertenecen a una treintena de individuos de todas las edades y ambos sexos. No hay en el mundo ninguna colección comparable ni de lejos.

Un grupo variado de una treintena de individuos ofrece a los estudiosos una oportunidad única de conocer no solo sus características físicas, sino también adentrarse en lo que se ha llamado paleobiología, es decir, empezar a estudiar sus rasgos de grupo humano, sus enfermedades, sus pautas de desarrollo o incluso vestigios de su comportamiento, como el cuidado de enfermos y ancianos.
CAMINO DE LA SIMA
Para bajar a la Sima hay que recorrer un buen trecho de cueva y luego descolgarse unos 15 metros hasta el suelo de ese agujero. Allí fueron a parar –accidentalmente o no- hace más de medio millón de años  esos cuerpos que luego se convirtieron en fósiles, junto con los de osos que allí caerían. Un puñado de paleontólogos, durante unas semanas del verano, año tras año, bajan al yacimiento y van recuperando los huesos. Ignacio Martínez es el gran experto que, armado de paciencia, unos pequeños pinceles, pinzas, una jeringuilla con agua y poco más, va separando del sedimento cada hueso que aflora. Y el equipo documenta exhaustivamente cada paso que se da en la excavación.
Tras la campaña anual, con la cosecha, los científicos se van a sus laboratorios, donde pasan meses limpiando los fósiles, clasificándolos y, sobre todo, estudiándolos. Es un trabajo lento, pero en esta ciencia no valen las prisas. Y lo que tienen muy claro estos especialistas es que no tiene sentido sacar a palas los fósiles y no poder analizarlos a fondo. Ellos saben que la Sima, y Atapuerca, dará mucho trabajo a las siguientes generaciones de paleontólogos.


Comentarios

       
1 comentario

E 08/03/2011
.

<< 1 >> 
 
Global Global Global Global
RSS