La luz del Alba, la mayor infraestructura científica jamás construida en España, con 201 millones de euros de presupuesto, ya empieza a alumbrar. En un año, la comunidad científica podrá participar de alguna de las siete líneas experimentales abiertas (sobre un total de 33 previstas) en experimentos de altísima precisión en campos como la biomedicina, la ciencia de materiales o la microelectrónica. Un millar de científicos se beneficiará, en una primera fase, de lo que se ha calificado como uno de los ejemplos de la nueva economía.
Xavier Pujol Gebellí | 25 de marzo de 2010