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Gestión energética

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Los nuevos negocios de la energía

Europa impulsa comunidades de innovación para acelerar la transferencia de tecnología en clima y medio ambiente

Estados Unidos lidera actualmente la inversión en la transformación del actual modelo energético. Pero no es el único protagonista. Europa, de la mano del Instituto Europeo de Innovación y Tecnología, pretende impulsar comunidades que aúnen la enseñanza superior con a las empresas. El objetivo es doble: mejorar la investigación del cambio climático y promover innovaciones en el sector de la energía.

Xavier Pujol Gebellí | 18 de marzo de 2010


Foto: Julio  Meneses
La llegada de Barak Obama a la presidencia de Estados Unidos ha propiciado el inicio de lo que muchos analistas consideran una “verdadera revolución” en el mundo de la energía. Steven Chu ,Secretario de Energía estadounidense y premio nobel de Física, no se cansa de repetir que la investigación del cambio climático y las tecnologías verdes son dos de los mayores retos no sólo para “mitigar los efectos del calentamiento global”, sino también para “asegurar la economía” de la que todavía es la primera potencia mundial.

Desde que ocupase su actual posición hace prácticamente dos años, Chu se prodiga poco en actos públicos. En uno de los más recientes, el pasado 8 de marzo en la Universidad de Stanford (de la que es profesor emérito de Física) el prestigioso científico hizo referencia al cambio de rumbo que está emprendiendo la administración Obama con respecto a las cuestiones del clima. Aunque la participación estadounidense marcó claramente distancias con respecto al enfoque de la fracasada cumbre de Copenhague, no hay renuncia alguna por parte de este país a continuar desarrollando tecnologías y estrategias propias para frenar lo que supondría un cambio en las condiciones físicas y biológicas del planeta. Es lo que en términos científico-políticos se conoce como double-track, y que se traduce en la acumulación paralela de datos sobre clima y el diseño de un modelo energético que preserve el poder de las empresas norteamericanas. La puesta a punto de tecnologías limpias para la obtención de energía y la transformación del sector de la automoción se han convertido, de momento, en los dos grandes puntales de la política de Chu.

Europa responde

Aunque tardía, la respuesta de la Europa comunitaria también ha llegado. No es sólo la competencia anunciada por Estados Unidos lo que preocupa, sino también lo que Chu califica como una “nueva revolución industrial que nos ha de proveer de la energía que queremos pero de una forma mucho más limpia”, y que se está extendiendo a China y a las economías emergentes del sureste de Asia. China lleva unos años desarrollando tecnologías para la obtención de energía eólica y solar, aunque con bajo rendimiento por ahora. Y sus vecinos, con Japón todavía por delante, están lanzando sus primeros prototipos de coche eléctrico. Demasiada competencia como para que sea el mercado el único protagonista del modelo energético del futuro.

Europa responde cuando los competidores ya han iniciado su proceso de transformación Por el momento, los planes europeos se traducen en las acciones emprendidas por el Instituto Europeo de Innovación y Tecnología (EIT, en sus siglas inglesas). Se trata de una institución de nuevo formato que pretende ser el émulo continental del prestigioso MIT estadounidense. Su gestación ha sido árdua y su parto especialmente doloroso por las reticencias de las grandes potencias europeas a su planteamiento. Pese a ello, el EIT ha actuado con una cierta celeridad al poner en marcha una propuesta insólita en el territorio del clima y la energía: la formulación de las llamadas Knowledge and Innovation Communities (KICs) pensadas para unir empresas y universidades bajo un foco común. París lidera el KIC sobre el clima y Barcelona el destinado a innovación en energías, especialmente las renovables. Berlín es el centro principal del tercer foco de comunidades, el destinado a las TIC y a la Sociedad de la Información.

La iniciativa, que engloba una veintena de ciudades europeas entre las tres comunidades, tiene prevista una duración de cinco a siete años. Su horizonte se sitúa en el año 2020, fecha para la que se están fijando muchas de las acciones comunitarias que tienen por objetivo sentar las bases de “la Europa del futuro”, en palabras de José Manuel Barroso, presidente de la Comisión Europea.

¿Demasiado tarde, especialmente cuando los competidores ya han iniciado su proceso de transformación? La respuesta de los expertos es ambigua. Del lado del “sí” se sitúan aquellos que temen tener la guerra perdida, sobre todo si se toman en consideración los presupuestos que Estados Unidos está dispuesto a invertir para hacer realidad el cambio de modelo energético. Del lado del “no” están los que consideran aspectos en los que Europa ha cobrado una cierta ventaja. Por ejemplo, en la energía de fisión, en la que el experimento estadounidense anda por detrás de ITER (en construcción en Cadarache, Francia), o en el desarrollo tecnológico en energías renovables, en el que países como Finlandia, Alemania, Francia o España llevan años invirtiendo.

EN TRANSFORMACIÓN El modelo energético actual, como es bien sabido, se sustenta en el consumo de combustibles fósiles, especialmente del petróleo. El petróleo es hoy la base de prácticamente del 70% de la demanda energética. A medio plazo, probablemente en unos 50 años pese a que no hay consenso al respecto, los costes de extracción de crudo y el progresivo agotamiento de bolsas de fácil acceso obligarán a buscar una fuente de combustible alternativa. La crisis financiera, que ha acabado desembocando en crisis productiva, está siendo el catalizador del cambio.

Los analistas hablan ya de un proceso de transformación que ha empezado a producirse de la mano del cambio climático, especialmente en Europa. La transformación más visible es que las grandes compañías eléctricas ya están introduciendo elementos que no las sitúan como los únicos proveedores. “El ciudadano medio ha pasado de ser consumidor a proveedor en apenas diez años”, resumía recientemente a este medio Antoni Martínez, en referencia al potencial suministrador de los hogares a partir de paneles solares. Antoni Martínez es director del Institut de Recerca de l'Energia de Catalunya (IREC).

Redes de distribución inteligentes, nuevos materiales superconductores, revisión profunda del concepto nuclear, coches eléctricos dotados de nuevos tipos de baterías, puntos de recarga que sustituyan las tradicionales gasolineras, y un sinfín de nuevas aplicaciones, con la electricidad de fondo y nuevas fuentes de provisión, marcan la agenda del futuro. Marcan los nuevos negocios de la energía.

Comentarios

       
1 comentario

taih 19/03/2010
Hola, s'agraeix l'ús de la vinyeta, tot i que probablement el peu no sigui exacte. la foto estrictament parlant no és meva, sinó el resultat. podeu acreditar el treball si voleu com una vinyeta de taih (http://www.facebook.com/lasvinetasdetaih). rebeu una ben cordial salutació

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