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Ciencia para presidentes

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Gestión energética

Disminuir Aumentar

Los costes ocultos de la energía

La generación de electricidad y el transporte a motor producen daños relacionados con la salud. Estos se traducen en la elevada cifra de 120.000 millones de dólares anuales en Estados Unidos. Es la primera vez que se consigue estimar una cifra concreta para uno de los llamados ‘costes ocultos’ asociados a la producción y consumo de energía, que no se reflejan en los precios de mercado.

Malén Ruiz de Elvira | 3 de noviembre de 2009

Con los datos extraídos, los autores del informe lanzan una advertencia. Para reducir forma significativa las emisiones de gases de efecto invernadero de cara a 2030, son necesarias nuevas tecnologías, como las de captura de carbono, o nuevos biocombustibles.


Fotografia: SeleneNera
El Consejo de Investigación Nacional norteamericano ha realizado el estudio por encargo del Congreso de Estados Unidos. El informe ha sido incapaz de concretar en dólares los costes no centrados en la salud u otros aspectos menores como la agricultura.

Se han quedado sin concretar, aunque sí los analiza, los costes relacionados con el cambio climático, el daño a los ecosistemas, los efectos de algunos contaminantes como el mercurio, los perjuicios a las infraestructuras y los riesgos para la seguridad nacional. Por tanto, es un primer paso importante, pero todavía incompleto para llegar a  tener en cuenta, en los precios de mercado, si los efectos externos asociados a la producción y uso de la energía son beneficiosos o perjudiciales.

“Cuando los precios no reflejan de forma adecuada los efectos externos, el valor monetario asignado a los beneficios o a los efectos adversos (daños) se encuentran ‘ocultos’, en el sentido de que los Gobiernos y otros dirigentes, como los responsables de las compañías eléctricas, pueden no reconocer el coste total de sus decisiones”, señala el informe. “Cuando se dan estos fallos del mercado, puede haber lugar para la intervención gubernamental en forma de regulaciones, impuestos, tasas, derechos negociables u otros instrumentos que impulsen ese reconocimiento”.

El encargo que recibió el Consejo de Investigación Nacional fue centrarse en la salud, el medio ambiente, la seguridad y las infraestructuras. “Los efectos externos de la energía son en su mayor parte negativos, pero los beneficios netos de los sistemas de energía para la sociedad son enormes”, resume el propio comité creado para realizar el informe. “Sin embargo, la estimación de estos beneficios, que en su mayor parte se reflejan en los precios y los mercados de energía, no ha sido nuestro objetivo”.

En un ejercicio de prospectiva, el informe estima tanto los daños en 2005 (correspondiente a los últimos datos disponibles) como los previsibles en 2030. Estos daños se prevén teniendo en cuenta un escenario en el que se aplicarán nuevas medidas políticas ya aprobadas, pero sin tener en cuenta otras posibles medidas. Respecto al cambio climático, los modelos utilizados indican que, en 2030, el daño causado por cada tonelada de C02 (equivalente a hoy) emitida será mucho mayor que en la actualidad, con un incremento que oscilará entre el 50% y el 80%.

Extrapolable

El estudio puede trasladarse a otros países que quieran conocer los costes ocultos de su ’tarta’ energéticaEste minucioso estudio hecho en Estados Unidos puede trasladarse con cierta facilidad a otros países que quieran conocer los costes ocultos de su ’tarta’ energética, ya que calcula los efectos perjudiciales por fuente de energía (a lo largo de todo el ciclo de vida, pero sólo en lo que afecta al país) y por contaminante producido. Así, en el caso de la gasolina, se tiene en cuenta no sólo la contaminación causada directamente por su uso en automóviles, sino también la producida al extraer y refinar el petróleo o al transportar el combustible hasta las estaciones de servicio.

Las centrales de carbón suponen aproximadamente 62.000 millones de dólares del total de 120.000, mientras que las de gas natural sólo representan 740 millones. El consumo de gas natural o electricidad para usos industriales o calefacción representa otros 1.400 millones, y el transporte con vehículos a motor basados en derivados del petróleo se lleva la otra gran parte del coste, estimado en 55.000 millones de dólares. Las centrales nucleares, la energía solar y los molinos de viento tienen un coste muy pequeño. En la estimación se reconoce, sin embargo, la incertidumbre existente en las cifras relacionadas con la energía nuclear.

En el caso del carbón, que produce la mitad de la energía eléctrica del país, se tienen en cuenta el dióxido de azufre, los óxidos de nitrógeno y las partículas. La conclusión es que sólo el 10% de las 406 centrales térmicas de carbón produce el 43% de los daños no relacionados con el clima. Respecto a la emisión de gases de efecto invernadero, el daño causado por las centrales de carbón no se cuantifica, pero se estima entre 0,1 centavos y 10 centavos de dólar por kilovatio/hora.

Hay que recordar justo ahora se están empezando a utilizar las energías renovables de forma significativa en Estados Unidos. La energía solar, por ejemplo, sólo representa un 0,01% del total de la producción eléctrica del país. Sin embargo, el informe señala que, si va a aumentar su producción (como es previsible), debe prestarse atención a los daños potenciales como consecuencia de la fabricación, el reciclaje y los residuos de los paneles solares, así como de otros elementos de las plantas de producción de electricidad.

Según los expertos, los posibles daños para la salud asociados a las redes eléctricas no pueden demostrarse de forma concluyente, por lo que no se han tenido en cuenta.

COCHES ELÉCTRICOSLa variedad de combustibles utilizados por los vehículos a motor arroja cifras interesantes en cuanto a sus costes ocultos. Así, los daños derivados del etanol producido a partir del maíz son equivalentes o peores que los de la gasolina, debido a que se tiene en cuenta el cultivo del maíz y su conversión en combustible. La energía de biomasa procedente de otros cultivos o de residuos de cultivos es menos dañina.

Respecto a los vehículos eléctricos, que producen muy pocas emisiones, sus costes ocultos perjudiciales asociados no son tan pequeños, ya que en Estados Unidos la electricidad se genera sobre todo con combustibles fósiles. Y la producción de las baterías y de los motores supone un 20% del daño total.

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