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Declinando el futuro simple

Libro

Jordi Montaner | 17 de mayo de 2010

Título: Las leyes de la simplicidad
Autor: John Maeda
Año: 2008
Editorial: Gedisa, S.A.
Traducción: Iñaki Ogallar
Páginas: 100

El presente se antoja cada vez más complejo; pero, ¿tiene su origen en un pasado simple? John Maeda da por hecho que sí. Argumenta que todo lo original es esencialmente simple por naturaleza. Este diseñador, artista digital y profesor del Massachusetts Institute of Technology (MIT) confiesa en su libro más conocido que, desde pequeño, le pirran las cosas simples. Oriundo de Seattle (Washington), aunque descendiente de japoneses, este investigador de 44 años es tenido en la comunidad digital por un gurú de la simplicidad.

Con la precisión y la sobriedad de un haiku, el libro de Maeda se adentra en distintos ejemplos de simplicidad aplicada al diseño de técnicas y objetos y, a modo de suspiro, nos enseña a relajarnos ante una crisis que los medios de comunicación presentan como sideral. Maeda recuerda que su gusto por lo simple se acompañaba en tiempos jóvenes de una preocupación por una agobiante sensación de fin de ciclo, de apocalipsis. “Un buen día se me acercó un anciano y me dijo: tranquilo, el mundo siempre ha estado desmoronándose”.

Para explicar por qué el minimalismo conceptual funciona a la práctica, el autor recurre a los coches de fórmula uno. “Un prototipo, aunque parezca lo contrario, dispone de muchos menos elementos que un coche de serie; pero cada componente tiene una calidad muy superior…”. Esa filosofía parte de Garcilaso (‘Lo bueno, si breve, dos veces bueno’) y tiene aplicabilidad en el diseño de las cosas, su tamaño y su concepción psicológica. Recuerda Maeda que las esculturas de un tamaño mayor que el natural imponen cierto respeto. Por el contrario, las miniaturas suscitan fragilidad, cuando no compasión. No ocurre así en la naturaleza, por cuanto las arañas más pequeñas, por ejemplo, hacen gala de un veneno más potente que las mayores y, pese a su fiereza, el gran tiburón blanco causa cada año muchas menos muertes que la diminuta bacteria Pseudomonas aeruginosa.

Para simplificar, predica este autor, es preciso sustraer lo que es obvio y añadir sólo lo específico. Maeda propone una ‘reducción razonada’ de todos nuestros principios, propósitos, ideas, aflorando lo principal y más importante, lo original. Luego, añade, es preciso organizarlo todo de forma que parezca aún más sencillo. Invita asimismo a emplear el menor tiempo posible en cada cosa, en pro de su simplificación; a aprender su naturaleza (el conocimiento simplifica todas las cosas) y a diferenciarla (simplicidad y complejidad son interdependientes). Admite que en algunos casos esa simplicidad perseguida no es posible; pero se muestra partidario de proyectarla siempre y confiar en su utilidad. Maeda insiste en que no se trata de un gesto frío o calculador: “cuantas más emociones aparezcan implicadas, mejor”; también se opone a un descarte sistemático de lo que sobra o está de más: “lo que se encuentra en el límite de la simplicidad también es relevante”.

Pone como ejemplo el funcionamiento de los ordenadores; sus procesamientos se rigen en torno a las leyes de la simplicidad. Maeda fundó en 1996 el Grupo de Computación y Estética del Medialab en el MIT, y aboga por una interacción entre ordenadores y usuarios en pro de la simplicidad. “El potencial artístico y visual de los ordenadores permite a los usuarios disponer de una herramienta de simplificación excepcional”, explica el autor, que ha compaginado en su carrera la formación tecnológica con la artística (bellas artes). Ingenioso desde niño, Maeda inventó un programa de ordenador para gestionar la tienda en la que sus padres se dedicaban a la venta de tofu, al tiempo que sus compañeros andaban sumidos en sus videoconsolas para juegos.

La revista Esquire incluyó en 1999 el nombre de Maeda entre las 21 personas que se prevén más influyentes a lo largo del siglo XXI.

En Japón, no pocas multinacionales (Sony, Seiko, Shiseido) andan a la caza de este talento, a quien encargan desde el diseño de programas de software a exposiciones artísticas anti-estrés.” La mayoría de las personas” explica el autor, “tal vez renunciarían de buen grado a algunos de los detalles rutinarios de sus vidas a cambio de disponer de más tiempo libre”. Más en www.maedastudio.com.

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