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Críticas

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Michele Catanzaro

El año del zapador

Exposiciones

7 de diciembre de 2009

Exposiciones simultáneas:
-Cerdà i la Barcelona del futur. Realitat  vs. Projecte
Del 20 de octubre (2009) al 28 de febrero (2010) en el Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona  (CCCB)
-L’Eixample Cerdà. 150 anys de modernitat
Del 24 de noviembre (2009) al 24 de enero (2010) en las Reales Atarazanas
-ILDEFONS Cerdà. VIDA I OBRA
Del 23 de noviembre al 8 de diciembre en la Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Caminos,  Canales y Puertos de Barcelona (ETSECCPB), Jordi Girona 1-3 (C2)

Se celebran en este caduco 2009, 150 años de la aprobación del Plan de Reforma y Ensanchamiento de Barcelona, un proyecto municipal que cambió para siempre el aspecto de la Ciudad Condal y puso su fisonomía en la vanguardia mundial del urbanismo moderno. El responsable de aquella revolución urbana, arquitectónica y social no era otro que un ingeniero de caminos llamado Ildefons Cerdà.

El Plan Cerdà, como acabó siendo conocido, suponía en 1859 una transformación paisajística sin antecedentes. El Ayuntamiento de Barcelona, para conmemorar el “año Cerdà”, ha planteado distintas exposiciones en las que se recogen planos originales de Cerdà, imágenes de la evolución del proyecto, análisis de los cambios producidos y de su impacto. Se han digitalizado textos, fotografías e incluso películas de la época. También libros del autor, como Teoría general de la urbanización o Teoría de la construcción de ciudades. Las muestras se complementan con artículos de expertos en el tema y abundante material docente.

Historiadores, geógrafos, arquitectos, periodistas, ingenieros, diseñadores, economistas, cineastas o urbanistas, todos acreditan ahora el valor de la obra de Cerdà y configuran un espejo de la ciudad a través del cual penetrar en un mundo fantástico, una creación sin parangón y que, pocos años después, tuvo su réplica en la isla estadounidense de Manhattan, cuando se forjó la ciudad de Nueva York que hoy conocemos.

Cincuenta años después del proyecto, hace ahora cien, Ricardo Baños rodó y estrenó en esta ciudad una película singular: Un paseo en tranvía por Barcelona. Producida por Metropolitan Cinemaway, esta película constituye un documento inédito de la obra de Cerdà y, particularmente, del barrio de l’Eixample, recién acabado y bajo una perspectiva que hoy resultaría irreconocible. Los organizadores se aprestan a colgar el documental en la página web del evento: www.anycerda.org.

Polifacético y combativo

Militar, ingeniero, urbanista, arquitecto, jurista, economista y político, Ildefons Cerdà i Sunyer fue, en realidad, todo un personaje. Nació en Centelles, comarca de l’Osona, en 1815. Su vida lo fue todo menos fácil: enfrentado a sus padres, perseguido por sus ideales políticos y puesto en cuestión por las autoridades de Barcelona por sus extremados planteamientos reformadores, Cerdà murió aislado en un balneario de Cantabria, malviviendo con una frugal pensión del Estado. El homenaje que ahora le tributa el Ayuntamiento no hace sino justicia a una deuda contraída de mucho tiempo.
 
El sueño de Cerdà era viajar a América, el nuevo mundo. Pero su desvinculación familiar a duras penas le permitió costearse los estudios de ingeniero y de arquitecto. Su matrimonio con una hija ilustre de la burguesía acabó mal, y el todavía joven Ildefonso puso todo su empeño en la vocación casi religiosa de transformar la sociedad. “Voy a entregar mi fortuna toda entera, todo mi crédito, todo mi tiempo, todas mis comodidades, todas mis afecciones y hasta mi consideración personal a la sociedad, a la idea urbanizadora…”, dejó sentenciado.

Por una carambola (murieron simultáneamente su padre y sus dos hermanos mayores), Cerdà heredó un patrimonio importante que le permitió dedicarse a la política sin trabajar de forma remunerada.
Su vida se agotó no obstante en la localidad norteña de Caldas de Besaya, pasando sus últimos días solo, arruinado y delicado de salud. Una nota necrológica local explicaba: “El señor Cerdà era liberal y tenía talento, dos circunstancias que en el Estado español perjudican y suelen crear muchos enemigos…”

En 1971, coincidiendo con una reimpresión de su libro Teoría general de la urbanización, los restos mortales de Cerdà fueron reubicados en un cementerio de Barcelona.

Vivió un tiempo agitado y lleno de promesas futuristas. Entabló Amistad con Narcís Monturiol o Ramon Martí i Alsina, llegó a ser diputado de las Cortes Españolas y comandó un batallón de zapadores en las milicias nacionales.

Sensibilizado con la causa obrera, encabezó distintas movilizaciones, y siempre defendió que el ensanchamiento de su plan de reforma para Barcelona defendía criterios higiénicos y sociales. Fue esta misma actitud la que le enemistó con la clase dominante barcelonesa, que instó al capitán general Zapatero para que le detuviera en dos ocasiones… Hasta aquí el retrato de un arquitecto incomprendido y un héroe local.

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