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Críticas

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Michele Catanzaro

De ellos aprendimos a mirar al cielo

Conferencia

30 de noviembre de 2009

Conferencia: La ciència a l'Islam occidental. Circulació de coneixement a la Mediterrània
Conferenciante: Mònica Rius Piniés 
Público: General 
Sede: 
IEC (Sala Nicolau d’Olwer)
Carme, 47 
(Barcelona)
Fecha: 18/11/2009
Web actividad: www.iec.cat

Se trataba de la conferencia inaugural del ciclo Conferències magistrals del curs 2009-2010, en plena semana de la ciencia, que el Institut d’Estudis Catalans (IEC) dedica al Año Internacional de la Astronomía. La conferenciante, Mònica Rius (Universidad de Barcelona) es especialista en historia social de la ciencia árabe, además de presidenta de la Societat Catalana d'Història de la Ciència i de la Tècnica, filial del IEC.

El Mediterráneo, explicó Rius, ha actuado como crisol de la circulación de ideas y personas desde los orígenes de la Humanidad. En plena Edad Media, cuando Europa vivía sumida en una opacidad a los conocimientos, los árabes de oriente (Maixriq) y los de occidente (Magrib) se instituyeron en “transportadores” de ciencias y culturas de orígenes bien diversos. 

Viajes de estudio, íntimamente relacionados con la prescriptiva peregrinación de todo musulmán a La Meca, atrajeron a ciudades como Bagdad toda suerte de científicos formados en la edad de oro abasí. Eruditos del norte de África y, especialmente, del Andalus tuvieron un papel esencial en la transmisión de conocimientos de un extremo a otro del mare nostrum. Poco después, serían los europeos los encargados de tomar el relevo y beneficiarse del trajín de ideas, técnicas, libros e instrumentos.

“La aportación de la cultura árabe islámica es un eslabón histórico sin el que sería imposible entender hoy qué ocurrió siglos después con la ciencia y los grandes descubrimientos.” En medicina, agronomía u óptica se dieron avances espectaculares; sin embargo, el mayor poso de sabiduría provenía de una astronomía indirectamente relacionada con las matemáticas y la geografía.

“Los nombres de astrónomos como al-Khwarizmi o Azarquiel son hoy reverenciados por la historia de la ciencia, pese a que seguimos conociendo muy pocas cosas de esos personajes.” El primero está considerado como el padre del álgebra, mientras que al segundo se tiene por inventor de la assafea, un instrumento de navegación inspirado en la posición de los astros. Tanto al-Khwarizmi como Azarquiel procedían del Andalus y suponen un ejemplo de cómo la cultura árabe islámica llegó de oriente a Europa.
Rius es una reconocida experta en la historia social de la ciencia árabe en el norte de África y el Andalus.
 
Ciencia y religión

En un año que también celebra el 200 aniversario del nacimiento de Charles Darwin y el 150 de la publicación de su libro El origen de las especies, los conflictos entre ciencia y religión se avivan. No ocurría así, recordó Rius, en la cultura árabe del medioveo. Astrónomos árabes determinaban las coordenadas para dar con una dirección en la que ejecutar los principales ritos religiosos; es la dirección a La Meca. Era (y todavía es) preciso orientarse al rezar, al sacrificar un animal, hacer las necesidades fisiológicas o enterrar a una persona, según las prescripciones del Corán.
 
La conferenciante recordó que también los primeros cristianos se orientaban en sus ritos en dirección hacia Jerusalén (y, posteriormente, hacia Roma).

Determinar la dirección, o alquibla, suponía orientarse con referencia al cielo, determinar la visibilidad del creciente lunar, etcétera… Pronto aparecieron científicos de la orientación, o muwaqqits, como los que en la Granada nazarí, construyeron instrumentos y redactaron tratados de reputada trascendencia.

En oposición a las academias actuales, las madrasas de entonces, centros de propaganda religiosa y política, determinaban la verdad contenida en los estudios científicos. Algunos  estudiosos llegaron incluso a rechazar la aplicación de cálculos matemáticos para la obtención de la alquibla, argumentando que faltaban datos imprescindibles como un conocimiento exacto de las coordenadas geográficas.

Reducir el tamaño del mar

Durante el emirato de Abderramán II (821-852), eruditos del Andalus forjaron tablas astronómicas, libros de filosofía, música,medicina y astronomía de gran calado cultural.
Los cartógrafos árabes observaron, por otra parte, que el tamaño del Mediterráneo era excesivamente grande con respecto a los datos de Ptolomeo, motivo por el cual tomaron las islas Canarias como meridiano origen de las ciudades orientales, mientras que para las occidentales se partía de la costa atlántica y consiguieron, de esta guisa, “reducir” el tamaño del mar.

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