Algún día, el DNI dejará de existir. También el pasaporte, las tarjetas de crédito, la de la Seguridad Social. Tal vez incluso las contraseñas para acceder al buzón de correo o a nuestro perfil de Facebook. Hoy en día, a los ojos del Gran Hermano no somos más que un número cuando, en realidad, nuestro propio cuerpo está lleno de caracteres inimitables, infalsificables. Algún día, el DNI, los 'passwords' y la tarjeta de crédito serán sustituidos por algún rasgo anatómico que nos caracterice, que nos haga únicos.
Octavi Planells | 7 de mayo de 2010