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Bioquímica

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Margarita Salas (1938, Canero [Asturias]) ha hecho mucho para la ciencia en España. De hecho, pese a pasar muchos años investigando en Estados Unidos, decidió volver a su país natal (1967) al considerar que en España quedaba mucho por hacer en ciencia. Junto con Eladio Viñuela, marido y compañero infatigable de trabajo, pusieron en marcha una carrera de investigaciones que finalmente ha acabado haciendo escuela. Ésta la ha llevado a ser reconocida mundialmente: ha llegado a ser miembro de la American Academy of Arts and Sciences (2007), un honor del que poca gente puede disfrutar. Además, es la primera mujer española que forma parte de la citada academia.

El currículo de Margarita Salas es realmente extenso, difícil de resumir en pocos párrafos, y es que su carrera profesional, muy ligada a la personal, ha sido muy amplia. Licenciada en ciencias químicas en la Universitat Complutense de Madrid, llevó a cabo después una tesis doctoral en bioquímica bajo el mando de Alberto Sols (1961), para después aventurarse a Nueva York y hacer un postdoctorado. La propuesta para marcharse le vino directamente de Severo Ochoa.

Su estancia en el departamento de Alberto Sols produciría un cambio en su vida, ya que se reencontraría con Eladio Viñuela, con quien acabó casándose. A partir de este momento, la vida personal y profesional de Margarita Salas quedó ligada a la de Eladio Viñuela. Después del doctorado, ambos hicieron las maletas y se fueron a investigar al departamento que Severo Ochoa tenía en Nueva York, donde pasaron tres años.

En 1967, la pareja decidió probar suerte en España. Gracias a la financiación de los Estados Unidos iniciaron una nueva etapa de investigaciones en el Centro de Investigaciones Biológicas del CSIC. Y tuvieron suerte. Pronto las subvenciones estatales para la investigación científica comenzaron a llegar y la difícil tarea que habían iniciado empezó a dar frutos. Tenían alumnos, podían investigar y, lo más importante, descubrían. Salas considera que la gran aportación que hicieron fue el descubrimiento del ADN polimerasa.

Salas y Viñuela empezaban a tener prestigio. Y con éste una nueva etapa de cargos científico-administrativos. Margarita Salas accedió a presidir varias sociedades y centros. El primero fue la presidencia de la Sociedad Española de Bioquímica (1988). Después, una cantidad de nombramientos más que llegan hasta hoy, entre los cuales la dirección del Centro de Biología Molecular Severo Ochoa (1992) y la participación en academias y sociedades: miembro de la Junta de Gobierno del CSIC y, desde 1997, de su Consejo Rector, de la Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, la Real Academia Española de la Lengua, la Academia Europea de Ciencias y Artes, la American Academy of Microbiology, la American Academy of Arts and Sciences y presidenta de la Fundación Severo Ochoa.

A lo largo de su vida, Salas ha tenido dos luchas. Por un lado, la lucha por hacer de España un país donde la ciencia sea una de las bases para su desarrollo. En segundo lugar, y más ligado a su trayectoria profesional, el hecho de ser mujer, que la ha llevado a más de un conflicto personal importante. Sea como sea, Margarita Salas ha conseguido lo que muchas mujeres de su época hubieran querido: un papel relevante en un mundo considerado de hombres. Por suerte, las cosas han cambiado.

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