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Entrevistas

Salud

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Harold Varmus, premio Nobel de Medicina 1989

"Me preocupa cómo estamos invirtiendo en ciencia"

Defender la salud como problema global no es una utopía. Y diseñar políticas sanitarias que aborden la enfermedad y su prevención en términos planetarios, no es para nada descabellado. No lo es, por lo menos, para Harold Varmus, científico pionero en investigación oncológica, lo que le valió el premio Nobel de Medicina y Fisiología en 1989, y abanderado de iniciativas como la Public Library of Science. Tras su paso por la dirección de los National Institutes of Health estadounidenses (1993,1999), Varmus asumió en 2000 la presidencia del prestigioso Memorial Sloan-Kettering Cancer Center (MSKCC) de Nueva York. El acreditado científico ha visitado recientemente el Instituto de Investigación Biomédica (IRB Barcelona).

Xavier Pujol Gebellí | 8 de septiembre de 2009

Deme un motivo irrefutable para darle a la salud una dimensión global.
Cuando hablamos de grandes retos planetarios lo primero que nos viene a la mente es el cambio climático, el acceso a una alimentación digna o al agua. Lo mismo ocurre con la salud, un problema que hoy vemos que no entiende de fronteras y que no puede solucionarse sólo con actuaciones locales o abordando únicamente la esfera individual.

"Deberíamos pensar mejor qué y cómo empleamos los recursos disponibles"
Harol Varmus
Por tanto, hay que tomar decisiones globales también en salud.

Pero pensándolas bien. Ciertamente, se ha avanzado mucho, especialmente en nuestro mundo occidental, pero no ha ocurrido lo mismo en los países en desarrollo. Aunque en algunos de ellos su ciencia se está desarrollando, no estoy nada seguro de que estemos haciendo lo correcto.

¿Qué estamos haciendo mal?

Me preocupa cómo invertimos en ciencia desde los países desarrollados, cómo abordamos los grandes problemas del planeta. Deberíamos pensar mejor qué y cómo empleamos los recursos disponibles.

Lo cual significa que el problema no está bien planteado, ¿qué propondría?

Personalmente, me gustaría ver a la administración de mi país, Estados Unidos, participando de forma activa en la resolución de estos problemas, en particular si, como ocurre con el medio ambiente o la economía, abordamos la salud como un problema global que nos afecta a todos.

¿Cuál debería ser, en su opinión, el primer paso?

Tenemos que revisar la política de inversiones en salud global. Hay que prestar mayor atención a la puesta en marcha de políticas sanitarias, planes de prevención y desarrollo de terapias y fármacos. De este modo es posible mejorar los sistemas de ciencia y salud de aquellos países que ahora mismo carecen de los medios suficientes.

Los últimos años no parecen haber sido propicios en su país para encarar el problema desde este punto de vista. ¿Cambiarán las cosas?

Como muchos colegas, he sido especialmente crítico con algunas de las decisiones que se han tomado en Estados Unidos respecto a ciencia, cultura o salud. En cualquier caso, hay que velar porque las inversiones tengan sentido, hay que asegurar que el dinero se reparte de forma razonable.

Debemos abordar la salud como un problema global que nos afecta a todosRecuerdo que fue especialmente crítico con la Administración Bush.
Mi opinión era compartida por la mayoría de científicos. Como científico médico me preocupo por la salud desde un punto de vista global y creo que podríamos hacer muchísimo más para mejorar las condiciones sanitarias en los países pobres. Una buena forma, es permitir que se desarrollen por ellos mismos y facilitarles la tarea tanto como sea posible.

¿Qué entiende por razonable?

Aunque sea importante, en salud no todo es cáncer. Hay otras enfermedades y otras áreas que precisan de recursos. No debemos perder de vista ni la salud mental ni la salud maternal, ambas clave en prevención; ni tampoco olvidarnos de invertir en nuevas vacunas. Algunas organizaciones internacionales, como la fundación Bill y Melinda Gates, están haciendo una magnífica labor en este sentido. A través de ellas podemos orientar a los científicos a los grandes problemas de salud mundial.

De algún modo está diciendo que hay que repensar la organización de la ciencia y sus presupuestos.

Así es en parte. La primera cuestión que se planteó en la Fundación Gates cuando se puso en marcha su programa sobre salud global fue definir cuáles son los verdaderos problemas a atajar para que científicos y médicos puedan ofrecer sus mejores resultados.

¿Y a qué conclusión se llegó?

Para financiar cualquier proyecto hay que cumplir una premisa: tienen que colaborar investigadores de países ricos y pobres.

¿En qué consiste la iniciativa?

En la Fundación Gates se creó un programa para abordar los grandes retos en salud global. El objetivo era definirlos y hacer competente a las personas para solventarlos. En una primera etapa surgieron 14 grandes temas que tuvimos que ampliar hasta 44 por el alud de solicitudes recibidas. La Fundación Gates invirtió en la iniciativa cerca de 400 millones de dólares para apoyar estos proyectos. Construimos colaboraciones entre científicos en países pobres y ricos y redefinimos conceptos esenciales en salud global.

¿Ha funcionado?

Todavía es pronto para asegurar que los proyectos financiados han dado resultados satisfactorios. Pero creo sinceramente que andamos en la buena dirección. El primer paso ya se ha dado: se están construyendo equipos multinacionales para abordar problemas que requieren de conocimiento local y medios internacionales. De algún modo, estamos facilitando la comunicación y la transferencia de conocimiento a partir de experiencias distintas.

Otro cambio que se adivina en el horizonte es el relativo a la publicación de resultados científicos...

Si queremos hacer ciencia internacional tenemos que permitir que todo el mundo pueda tener acceso al conocimiento. Publicar en buenas revistas es posible sin demasiada dificultad para un buen grupo de Nueva York o de Barcelona. Pero eso no ocurre en  muchos países de África, de Sudamérica o de Asia, en los que, globalmente, el acceso a los contenidos de mayor impacto se ve limitado por los costes. Internet está haciendo posible un cambio de paradigma. Una forma de avanzar es asegurar el libre acceso a la información desde los países en desarrollo.

¿Cómo hacerlo posible?

El acceso a la información es fundamental en términos de competitividad y de resolución de problemas.  Nuestra respuesta es Open Access. La iniciativa que ahora mismo estamos impulsando es PLoS (Public Library of Science).

¿Es esta iniciativa una guerra al mundo editorial clásico?

No, es una forma distinta de encarar las publicaciones. Publicar al más alto nivel exige ahora mismo unos costes editoriales que lastran la investigación a científicos con recursos limitados. O impiden el acceso de buenos grupos con buenos resultados. Y no sólo en aquellas revistas de altísimo impacto. Ocurre demasiado a menudo incluso con las más específicas o con un estándar medio.

Construir nueva ciencia en salud
HaroldHarold Varmus (Long Island, 1939) reparte su tiempo en múltiples tareas. De un lado, ostenta la presidencia de Memorial Sloan-Kettering Cancer Center, el prestigioso centro hospitalario de Nueva York desde donde se impulsan algunas de las iniciativas más prometedoras en investigación y nuevos tratamientos oncológicos. De otro, mantiene activo un laboratorio en el mismo centro en el que desarrolla modelos animales para el estudio de cáncer de pulmón. Su objetivo es entender cómo un "gen activa la maquinaria para transformar una célula sana en otra cancerosa y cómo de ahí acaba surgiendo un tumor". Del mismo modo, persigue establecer conexiones "tan rápidas como sea posible" entre el laboratorio y el paciente. A efectos prácticos, señala, lo que pretende es "construir nuevos puentes con una ciencia más moderna"."Hay nuevo conocimiento que nos está ayudando a desarrollar nueva ciencia en salud", insiste Varmus.

Pero eso no es todo. En paralelo impulsa programas de formación específicos sobre investigación y cáncer en colaboración con la Universidad Rockefeller. "Los científicos están envejeciendo", dice. "La edad media en los NIH es de 42 años, se tarda demasiado tiempo en alcanzar puestos estables para investigar en condiciones". Así es difícil producir "ciencia de calidad", asegura. Varmus sabe de lo que habla. En el tiempo que estuvo al frente de los NIH, con Bill Clinton de presidente de Estados Unidos, logró doblar los presupuestos de investigación en salud y abrió nuevas y prometedoras vías que luego han demostrado ser efectivas. Hoy, lamenta, "los presupuestos están declinando". "La ciencia tiene nuevas exigencias que no siempre se atienden correctamente", zanja.

La situación podría cambiar con la llegada de Barack Obama a la presidencia de Estados Unidos. Por el momento, ha aceptado formar parte del comité de asesores presidenciales para acometer uno de los grandes retos que ha planteado el presidente estadounidense, la universalización del sistema sanitario en su país. El objetivo que persigue es mantener una conexión visible entre política sanitaria e investigación y desarrollo, ambos elementos imprescindibles para llegar a buen puerto.

Sus labores se complementan con su dedicación a proyectos de carácter global. PloS es una de ellas. Y su participación como asesor en fundaciones y centros de investigación es otra. Desde ahí trata de impulsar programas que vinculan científicos a proyectos que abordan problemas que trascienden fronteras. De nuevo, tendiendo puentes.


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Comentarios

       
1 comentario

alberto cáceres benavides 31/03/2010
Felicitaciones al Dr. Harold Varmus por sus excelentes declaraciones en cuanto a Ciencia.

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