¿De dónde sale tanta ciencia infusa? De preguntar, estudiar, aplicar… La ciencia no es más que un cuerpo de conocimientos que nos ayuda a entender mejor las cosas, el universo, los principios por los que se rigen las leyes de la naturaleza.
¿En qué se encuentra trabajando? Nuestra unidad, UBX, se ocupa en Barcelona de indagar y descubrir nuevas leyes fundamentales de la física dentro del campo de lo que llamamos magnetismo cuántico. Puede parecer una pirueta cabalística y poco más, pero le aseguro que las investigaciones básicas tienen todas una plusvalía importante. Todo lo nuevo ayuda.
Además, da clases. Dedico a la docencia una cuarta parte de mi tiempo. Para mí es una parte fundamental. Explicar física me entusiasma, me gusta comprobar el efecto de una determinada pregunta en la imaginación de un alumno. Para un profesor, lo más gratificante es transmitir conocimiento. Puede que la tan rezongada Bolonia no sea, a fin de cuentas, más que un ámbito de interacción entre lo que uno enseña y lo que los demás aprenden, y creo que ésa es una gratificación difícil de conseguir en otras profesiones. Algunos alumnos de esta Facultad han llegado a catedráticos en distintas universidades de España y también en otras partes del mundo, como Estados Unidos o China. Y todo cuanto hemos hecho ha sido jugar a un juego de preguntas y respuestas con la naturaleza.
¿Cuándo y cómo decidió estudiar física? La cosa viene de familia. Mi padre, químico, trabajaba en una fábrica de lejía y a mí me gustaba tomar parte en los experimentos que hacía. También me gustaban mucho las matemáticas y, para entender la física, es preciso utilizar el lenguaje matemático.
Nació así su amor por la disciplina. Fue como una atracción irresistible. A mi modo de ver, la física es la madre de todas las ciencias, y muchas de las grandes preguntas que la vida nos hace podrían responderse en clave física.
¿Ha encontrado respuesta a algunas de estas preguntas? Humildemente hemos identificado, en nuestra unidad, el efecto del túnel resonante de espín, considerado internacionalmente como un hito histórico. Hemos reconocido fenómenos cuánticos en el ámbito del magnetismo a muy bajas temperaturas; realizamos experimentos de magnetización de materiales, buscamos aplicaciones de la encriptación magnética y ensayamos microondas aplicadas al campo de la biomedicina. Otro hallazgo importante ha sido la deflagración magnética, que es la única deflagración de la naturaleza gobernada por la ley cuántica.
UNA LUZ AL FINAL DEL TÚNELEl efecto túnel de la magnetización fue un hito histórico para la ciencia del siglo XX. Se basa en una insólita propiedad de mecánica cuántica descubierta por el equipo de Tejada, conjuntamente con la City University de Nueva York y la empresa Xerox en los años 90. Era la primera vez que un físico español descubría un nuevo fenómeno en la historia más reciente de las ciencias. La revista Nature, de hecho, califica este descubrimiento como un punto de inflexión, al tiempo que Milestones in Spin sitúa el experimento entre las principales contribuciones de físicos como Albert Einstein, Paul A. M. Dirac, Otto Stern, Felix Bloch, E. M. Purcell, Douglas Osheroff, Robert Richardson, David Lee, Frank Wilczek, David Gross, David Politzer, Albert Fert o Peter Grünberg.
¿Qué cabe esperar de semejante descubrimiento? En no mucho tiempo, ordenadores cuánticos, transformadores eléctricos, plásticos y neveras magnéticas, brújulas mesoscópicas de elevadísima sensibilidad, catalizadores magnéticos y un largo etcétera.