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Entrevistas

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Paul R. Ehrlich, activista medioambiental

"La expresión crecimiento sostenible es un oxímoron"

Crecimiento y sostenibilidad andan en direcciones opuestas. Las tesis de Paul Ehrlich, biólogo de la Universidad de Stanford (California), chocan de bruces con nuestra idea común de progreso. Este estadounidense, tenido en algunos sectores de su país por un antisistema y un extremista, defiende la idea de un control de la natalidad y asume que, para salvar la Tierra, deben tomarse decisiones drásticas y, por supuesto, incómodas. Sus libros, de tono catastrofista, se venden bien. Su acérrima defensa de la naturaleza le ha valido en Barcelona el premio Ramon Margalef de Ecología. Ehrlich asume en su tercera edad que poco pueden ya cambiar las cosas, y que siempre será considerado como ‘el loco de la bomba (poblacional)’. Pero se siente cómodo, en su ademán de Quijote que se enfrenta a las aspas de un molino… “¿Qué otra cosa podría hacer?”

JORDI MONTANER | 1 de diciembre de 2009

Verdades incómodas

Sus enemigos se ríen al ver cómo el tiempo echa por tierra sus predicciones.
Quien ríe último ríe mejor; lo malo es que acabaremos llorando todos.

¿Da por cierto que, de seguir como andamos, el mundo se va al garete?
Podemos equivocarnos en cuándo, pero muy poco en cómo y nada en qué. La velocidad con la que el ser humano destruye la naturaleza supera la capacidad de ésta para resarcirse, por lo que la catástrofe está garantizada.

Como Al Gore, usted busca las cosquillas a los políticos presentándoles ciertas “verdades incómodas”.
Ciertamente, la idea partió de Al Gore y su película; pero se quedó corto. Diez años después de sus tesis, el calentamiento global ha empeorado. Yo soy partidario de ir más lejos de una concienciación global, y buscar incluso medidas coercitivas: hacer que los estados, en vez de ayudar a que las parejas tengan hijos, les pongan trabas fiscales o, simplemente, lo prohíban.

Podemos equivocarnos en cuándo, pero muy poco en cómo y nada en qué
Foto: Carmen Secanella
¿Una prohibición de tener hijos en Estados Unidos? Me da que nadie iba a votarla.

En China funciona. Si las leyes estadounidenses impiden a un hombre casarse con dos mujeres, ¿por qué tienen que permitir que tenga más de dos hijos? No me negará que es contradictorio.

¿Cree que Obama se toma en serio los compromisos medioambientales?
Tenemos un presidente un millón de veces más verde y un billón de veces más listo, pero no es suficiente. Él solo no puede torcer el rumbo de los acontecimientos. El principal atolladero está en el Senado. Los senadores de estados productores de carbón y los de estados consumidores de carbón (como fuente de energía) tienen sellado un pacto que nadie es capaz de romper. A ellos, el medio ambiente les importa un carajo.

No sólo a ellos. Mucha gente piensa que, si el mundo se acaba, que lo haga dentro de cien años, cuando todos seamos calvos. ¡Y a vivir, que son dos días!
Esto supone no pensar en nuestros hijos ni en nuestros nietos, que deberán hacer frente a problemas de gran magnitud. La situación del hambre en África parece haber quedado acomodada en nuestras conciencias, pero en menos de diez años podemos sufrir restricciones de determinados alimentos, o de agua potable, incluso en países ricos. Crecemos, insisto, más rápido que lo que necesitamos para sobrevivir y, cuando no haya para todos, terminaremos matándonos los unos a los otros.

CONDECORACIÓN A UN MALTHUSIANOCreados en 2004, en honor al investigador catalán cuyo nombre honran, los premios Ramon Margalef están dotados con 100.000 euros, y van destinados a aquellos científicos cuya trayectoria haya contribuido al progreso y al conocimiento de la ecología. El Ramón Margalef de este año, concedido por la Generalitat, premia a un entomólogo estadounidense de 77 años, más conocido como bestseller de títulos apocalípticos sobre las consecuencias de la superpoblación humana. Nacido en Filadelfia, Ehrlich se graduó en zoología en la Universidad de Pensilvania, trabajó en La Universidad de Kansas y, desde 1959, lo hace en la californiana Universidad de Stanford.

Las tesis de Ehrlich tienen por mentor al economista inglés Thomas Robert Malthus, que hace dos siglos publicó un ensayo sobre el principio de la población. En él argumentaba que, mientras la población crece geométricamente, la producción de alimentos lo hace de forma aritmética. Malthus predijo que para el final del primer siglo de su estudio, en 1898, Inglaterra, con una población de 112 millones, sólo sería capaz de alimentar de forma adecuada a una cuarta parte de la población. Hoy, en cambio, la población de Inglaterra apenas llega a 60 millones de habitantes, no tiene problemas de abastecimiento de alimentos y jamás ha sufrido hambrunas en las que hayan perecido millones de personas.

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