Teoría de los mecanismosMás que economista, usted es matemático. Así es, me doctoré en matemáticas en la Universidad de Harvard, pero apliqué de buen principio mis conocimientos hacia las ciencias sociales. Empecé analizando el ‘factor suerte’ en los juegos, después pasé a investigar el papel de los incentivos en los contratos y acabé con el diseño de mecanismos de intervención económica, que me valió el premio Nobel de Economía en 2007.
Ha dejado sentada la polémica argumentando, aunque en voz baja, que subir los impuestos en plena etapa recesiva no es una buena idea. También provocó en su día a las multinacionales del software arguyendo que una acérrima defensa de patentes obstaculizaba el progreso. Digo lo que pienso, pero también pienso lo que digo. Respecto a las patentes, quiero dejar claro que tienen una función útil en economía y constituyen un motor de progreso. Sin embargo, las patentes de
software pueden ser la excepción a esta regla.
¿Por qué? Si cada vez que unos investigadores idean un
software nuevo deben pagar
royalties a los fabricantes de otro anterior para poder desarrollar su proyecto, no vamos a ninguna parte. Los propietarios del
software patentado creen que con la patente asfixian toda posible competencia cuando, en realidad, no hacen más que poner trabas al desarrollo de algo nuevo; reclaman una parte del botín que puede acabar desanimando a los diseñadores de
software nuevo.
Usted propone mecanismos, pero el mercado quiere resultados. El resultado es una ecuación que tiene en cuenta lo producido y su distribución; pero el mercado financiero opera en base a mecanismos y no resultados. El mecanismo tiene en cuenta el efecto del resultado sobre todo el escenario económico. Los tributos, los impuestos o las ecotasas son mecanismos que han regido las relaciones económicas de los hombres desde hace siglos. Cuando un gobierno experimenta un déficit público sin más, o un incremento en la tasa de desempleo, es sólo un resultado, malo en este caso. Privatizando empresas públicas, estudiando medidas de fomento del empleo, con independencia de si los resultados obtenidos serán buenos o no, el gobierno en cuestión habrá activado mecanismos que afectan a todos los actores del teatro económico. El tipo de gestión comercial de los mercados es un buen mecanismo.
¿La sostenibilidad es también un mecanismo? En términos económicos no, es un resultado muy bueno. A la hora de diseñar mecanismos, hoy día se impone buscar aquellos que puedan dar como resultado, o no, la sostenibilidad.
EL JUEGO DE ELEGIR UNA FUENTE ENERGÉTICA
Maskin acude con frecuencia a una pareja depersonajes, Bob y Alice, para poner ejemplos en sus disquisiciones.Cuando explica que en los mecanismos intervienen de forma activa losobjetivos personales, alude al suministro energético: “Bob tiene porvalor principal el impacto medioambiental y, bajo este criterio, daprioridad hacia el gas, seguido del petróleo, el carbón y la energíanuclear. Alice, en cambio, da más importancia al valor local delsuministro, por lo que opta por energías patrias y no desea depender defuentes de energía extranjeras. En tal caso, puede situar la energíanuclear y el carbón entre sus preferencias y colocar al petróleo y elgas en segundo plano.
Supongamos que ambos son vecinos y, porrazones estratégicas, deben compartir una misma fuente de energía. Elcarbón y el petróleo tienen más posibilidades de acabar como fuente deenergía consensuada, con la paradoja de que ninguna de ambas es, enrealidad, la fuente de preferencia para ambos clientes. ”El resultadode una operación económica, como en este caso la elección de una fuenteenergética, no obedece a factores racionales o teóricos, sino adecisiones puntuales contratadas, acordadas, en las que es difícil quetodos salgan ganando y en las que, por otra parte, sí es posible quetodos salgan perdiendo. En suma, como en todo juego, hay más a perderque a ganar”.