"No me gustan los lunes*. Sólo lo hice para animarme el día", sostuvo Brenda Ann Spencer el 29 de enero de 1979. Horas antes, había cogido el rifle que su padre le había regalado en Navidad y, desde una ventana de su casa, había matado a dos personas y herido a otras nueve, todas de una escuela elemental de San Diego (California). Tenía 16 años y sorprendió por completo a su progenitor.
Ànnia Monreal | 8 de marzo de 2010