Con 1.666 metros de altura, 700.000 años de edad y un glaciar encima, el volcán Eyjafjalla consiguió paralizar Europa entre el 14 y el 22 de abril. Su erupción no fue espectacular, pero la conjunción de lava, agua y corrientes de aire originó una nube que se extendió por el continente. Según el comisario europeo de Transporte, la nube ocasionó entre 1.500 y 2.500 millones de euros en pérdidas a la industria aérea, un sector hasta ahora reacio a comprobar la resistencia de sus naves frente a concentraciones de partículas suspendidas en altura.
Ànnia Monreal | 29 d'abril de 2010